Archivo de la Categoría ‘Chistes Navideños’

20
ago
2009

Chiste: El lechón

Escrito por Nieves Carrero en Chistes Navideños

Llega el marido a casa y le dice a su mujer:

- ¡Hola Cielo, a que no sabes qué me han regalado!

- Pues no Luis, no me lo imagino.

El hombre abre un fardo, saca un lechoncillo y se lo enseña.

- ¡Mira! Me he encontrado con mi tío que venía del pueblo y me ha dado un lechón.

- ¡Pero Luis ! ¿Para qué queremos nosotros un cerdo?

- Calla Cielo, que dentro de cuatro meses llegan las Navidades, lo alimentamos hasta entonces y así solucionamos la cena de Navidad.

- ¡Tú estás loco! ¿Dónde piensas que lo vamos a meter?

- Pues… ¡Debajo de nuestra cama!

- ¡Pero bueno! Esto es lo último que me faltaba ya por oír. Y… ¿Qué pasa con el olor?

A lo cual el hombre contesta: – El olor… el olor… ¡¡¡¡¡Que se aguante!!!!!

28
jul
2009

Cuidado con el alcohol las noches de Navidad

Escrito por Nieves Carrero en Chistes Navideños

Esto es un borracho que entra en un bar cantando:

- Feliz Navidad, Feliz Navidad…

Y entonces el del bar le dice:

- Hombre de dios ¿qué viene usted cantando si estamos en Mayo?

Y el borracho que ya ni se tiene de pié le contesta:

- ! No jodas?¡ Verás la que me va a caer cuando llegue a casa, mi mujer me va a hechar los perros porque desde que salí en Nochebuena…

28
jun
2009

El mejor regalo para una madre

Escrito por Nieves Carrero en Chistes Navideños

Tres hermanos que vivían lejos de su pueblo natal y se habían vuelto ricos discutían para ver quien había hecho el mejor regalo de navidad a su anciana madre.”

El primero dijo, “Yo le construí una mansión.” El segundo dijo, “Yo le envié un Mercedes con todo y chofer.” El terceró sonrió y dijo, “Yo les gané a los dos. ¿Recuerdan cómo le gustaba a mamá leer la Biblia? Y cómo ustedes saben ella ya casi no puede ver. Así que yo le conseguí un loro que recita la Biblia entera. Les tomó 12 años a los monjes de un convento para enseñarle. Es un loro único. Mamá sólo tiene que decirle el capítulo y el verso y el loro se lo recita.”

Poco después, la anciana señora envió cartas de agradecimiento a los tres:

“José, la casa que me construiste es tan grande que yo sólo ocupo un cuarto y tengo que limpiar todo el día.”

“Pedro, estoy muy vieja para viajar, así que rara vez uso el Mercedes. Y el chofer es un haragán…”

“Querido Manolo, tú si que sabes lo que le gusta a tu madre… La gallina estaba deliciosa.

Vía: lawebdelhumor