Archivo de la Categoría ‘Cuentos navideños’

05
nov
2010

Una navidad en el bosque

Escrito por Angel F. en Cuentos navideños

una navidad en el bosque

Érase una vez un bonito pueblo en medio de un frondoso y colorido bosque habitado por unos alegres animales. Cada año, con la caída de las primeras nieves y la llegada de las estrellas de luz, se reunían en torno al Gran Árbol para preparar la Navidad y conocer una de las noticias más esperadas de la temporada.

Todas las actividades que realizaban en aquella época tenían como objetivo la convivencia, el fomento de la amistad y la diversión. El concurso de cocina navideña, organizado por la Señora Ardilla, hacía las delicias de los más comilones, pues los platos presentados eran degustados al finalizar la competición. Los más pequeños participaban en la tradicional Carrera de Hielo, que tenía lugar en el lago helado y acudían cada tarde a los ensayos de la Señorita Ciervo, encargada del coro que alegraba con sus villancicos todos los rincones del bosque. Y, por supuesto, estaba lo mejor noche de todas: la Nochebuena, en la que se representaba una obra de teatro que tenía como tema central la amistad.

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04
nov
2010

Mi Árbol de Navidad

Escrito por Silvia Martínez Casares en Cuentos navideños, Poemas navideños

Yo quiero en esta navidad, poder armar un árbol dentro de mi

corazón y colgar en él, en lugar de esferas regalos y adornos, los

nombres de mis más queridos amigos, familia, y gente a quien amo, los

que viven lejos y los que viven cerca, los antiguos y los más recientes,

los que veo todos los días y los que raras veces veo, lo que siempre

recuerdo y los que a veces olvido, los de las hora más difíciles, y los

de las horas intensamente felices!, los que sin querer me hirieron,

aquellos que conozco profundamente y aquellos que conozco poco,

mis amigos humildes y mis amigos importantes, los que me enseñaron

valiosas enseñanzas y los que tal vez un poquito aprendieron de mi,

quiero que éste árbol tenga raíces profundas y fuertes!

para que os nombres de mis amigos, familia y seres queridos nunca

jamás sean arrancados de mi corazón, y que sus ramas se extiendan

gigantes! para colgar nuevos nombres que venidos de todas partes se

junten con los existentes, un árbol de sombra agradable, para que

nuestra amistad, amor confianza y cariño sea un momento de reposo

en la lucha diaria de la vida, quiero que el espíritu de la navidad haga

de cada deseo la más hermosa flor! de cada lágrima una sonrisa! de

cada dolor la más brillante estrella! y de cada corazón una dulce y

tierna morada para recibir al Amor…..

31
oct
2010

Cuento de Navidad: La visión de los Reyes Magos

Escrito por Angel F. en Cuentos navideños

la vision de los Reyes Magos

Los Reyes Magos regresan a su patria por distinto camino del que vinieron, a fin de burlar al sanguinario Herodes. Es de noche: la estrella no los guía ya; pero la luna, brillando con intensa y argentada luz, alumbra espléndidamente la planicie del desierto. La sombra de los dromedarios se agiganta sobre el suelo blanco y liso, y a lo lejos resuena el cavernoso rugir de un león.

BALTASAR.-    (Acariciándose la nevada y luenga barba y moviendo la anciana cabeza a estilo del que vaticina.)  No sé lo que me sucede desde que me puse de rodillas en el establo de Belén y saludé al hijo de la Doncella, que me agita un espíritu profético, y siento descorrerse el velo que cubre los tiempos futuros. Este tributo de oro que ofrecía al Niño para reconocerle Rey, ¡cuántas y cuántas generaciones se lo han de rendir! Tributos percibirá, no como nosotros, días, meses y años, sino siglos, decenas de siglos, generación tras generación, y los percibirá de todo el Universo, de toda raza y lengua, de nuevas tierras que se descubrirán para aclamar su nombre. El oro que le he presentado era poco: apenas llenaba el cofre de cedro en que lo traje; y ahora se me figura que se ha convertido en un mar de oro, y veo que al Niño se le erigen templos de oro, altares de oro labrado y cincelado, tronos de oro, en torno de los cuales oscilan blancos flabelos de plumas con mangos de oro, y que ciñe su cabeza una triple corona de oro macizo, también, incrustada de diamantes y gemas preciosas. Olas de oro, fluyendo de los veneros de la tierra corren a los pies del Niño; y lo más extraño es que el Niño los contempla con entristecida cara, y al fin esconde el rostro en el seno de su Madre. ¿Habré obrado mal, ¡oh sabios!, en presentarle oro? ¿No le agradará a la criatura celeste el símbolo de la autoridad real? Temo que mis dones no hayan sido aceptos y mi obsequio pareciese sacrílego.

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28
oct
2010

Mi Regalo

Escrito por Silvia Martínez Casares en Cuentos navideños

Ahora ha llegado el momento que abras tu regalo. Los regalos de vidrio y hojalata duran sólo un día y luego desaparecen. Yo tengo un regalo mucho mejor para ti.


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