nov
2008
La historia de los Reyes Magos
Los reyes magos son unos personajes que se citan en el Nuevo Testamento, en el Evangelio según san Mateo. No se sabe con certeza nada de ellos, ni siquiera cuántos eran, únicamente lo que nos cuenta Mateo el Evangelista:
Después de nacer Jesús en Belén de Judea en los días del rey Herodes, llegaron desde el Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Pues vimos su estrella en Oriente, y hemos venido a adorarlo.”
Y al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron regalos , oro, incienso y mirra. (Mt 2,11, edición de la Biblia de Reina-Valera de 1960, con pequeñas modificaciones, para ajustarnos más literalmente al original).
Presenta claras referencias a Isaías 60:
Un aflujo de camellos te cubrirá,
camellos jóvenes de Madián y ‘Efah; todos vienen de Sabá;
oro e incienso traen y anuncian las loas de Yahveh.
Parece representar un relato de la adoración de los reyes del mundo al Mesías, inspirándose en el texto del profeta Isaías. También podría reflejar la mejor acogida que iba a tener por parte del pueblo pagano que del pueblo judío. En todo caso, resulta paradójico que unos extranjeros vienen a enseñar a los judíos que les ha nacido su rey, y bien podría ser una de las intenciones del evangelista.
A partir de ese relato, tanto la Iglesia Católica como el vulgo en general han ido elaborando una historia sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras. Se supone que terminaron definiéndose tres personajes al hacerlos corresponder con las tres ofrendas.
La tradición cuenta que vinieron de Oriente, en número de tres, y que iban guiándose por una estrella que los condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y lo adoraron, ofreciendo oro, incienso y mirra. Antes de llegar, en la ciudad de Jerusalén, encontraron al rey Herodes I el Grande, quien astutamente los conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño, y así poder ir él también a adorarle. (En realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la matanza de los inocentes).
La historia en el evangelio según san Mateo sigue contando cómo un ángel se apareció a los magos y los advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio.