El mazapán

- patrocinador -

Ya os hemos hablado en nuestro blog de la historia de uno de los dulces más típicos de nuestras navidades: el turrón. Sin embargo, no es el único protagonista de nuestra mesa en dicha época. ¿Qué sería de nuestras fiestas sin la presencia del mazapán? Otra pequeña delicia, mucho más suave, que podemos comer y comer sin parar un instante.

Como otros muchos dulces de origen medieval, el mazapán llegó a la Península Ibérica muy probablemente de manos de los árabes a partir del siglo VIII (aunque algunas leyendas lo atribuyen a los persas). Desde allí empezó a expandirse hacia toda Europa, y por supuesto, siglos más tarde, fue llevado a América durante la colonización. Su receta  se compone fundamentalmente de azúcar y almendras; en algunos lugares de Sudamérica se emplea también el maní para su elaboración.

La masa básica del mazapán es muy fácil de realizar: tan sólo debemos triturar juntos el azúcar y la almendra, el tiempo suficiente para obtener una mezcla homogénea. Es necesario que repose algunas horas antes de empezar a moldearse. Como sabemos, una de las características más originales y propias del mazapán es que podemos encontrarlo con las más diversas formas, especialmente en lo relativo a los motivos navideños: como animales, árboles de navidad, muñecos de nieve…

- patrocinador -

España tiene el honor de contar con las dos variedades de mazapán más valoradas del mundo: las de Toledo y Soto. En Alemania, otros tipos de mazapán muy famosos son los de Lübeck y Königsberg. En Sudamérica cabe destacar el de Amatitlán, en Guatemala.

- patrocinador -