Cuando hablamos del origami hace unos días comentamos cuál podía ser su público más entusiasta: los pequeños de la casa. Las semanas sin “cole” durante las vacaciones de Navidad pueden ser un sueño para ellos, pero también una tortura para los adultos, que son los que tendrán que soportar su inevitable hiperactividad. Si queremos tenerlos ocupados, nada mejor que proponerles algunas manualidades acordes con la temporada. Hoy os mostramos una muy sencilla y divertida: un reno hecho con una bolsa de papel, de ésas que fácilmente podemos obtener comprando, por ejemplo, menús de comida rápida para llevar.

Lo primero que haremos será confeccionar el cuerpo con la bolsa; para ello sólo tendremos que doblarla hasta que se quede de pie, como vemos en la imagen inferior. A continuación nos ocuparemos de su cornamenta, sin duda su rasgo más característico. Para ello, utilizaremos un folio de papel rojo, en el que dibujaremos la silueta de nuestras manos.

Las manos, una vez recortadas, serán los cuernos que sobresaldrán de la parte posterior de la cabeza-bolsa: las uniremos con un pegamento fuerte para evitar que se caigan a la primera de cambio. Ya por último sólo tendremos que darle un rostro a nuestro reno, y para ello nada mejor que pintarle los ojos, la boca y quizás una nariz encarnada al estilo Rudolph. Si queremos, podemos pegarle ojos saltones de marioneta (no deberíamos tener problema en comprarlos en cualquier tienda dedicada a los disfraces).

¿Sencillo, verdad? Podemos aprovechar para proponer a nuestros pequeños que creen a toda la manada de renos que acompaña a Papá Noel en su trineo. No sólo conseguiremos una decoración muy original para colocar alrededor del árbol, por ejemplo; ¡también los tendremos ocupados durante un buen rato!

Fuente: Enchanted Learning.