Pedro María Casaldaliga

A la virgen de Navidad

La olvidada campana de la estrella toca la hora del Amor, y el viento dispersa en las tinieblas el lamento de los cautivos y la Paz lo sella. Porque eres Madre, siendo aún Doncella, y el río de tu leche es ya sustento; porque duerme el Señor bajo tu aliento, heno de tu campiña en la gamilla: En la Noche

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