Entradas Etiquetadas con ‘poesía’

10
oct
2010

Posada para María

Escrito por Jaime Carrero Fdez-Baillo en Poemas navideños

Oh peregrina agraciada
oh bellísima María.
Yo te ofrezco el alma mía
para que tengáis posada.
Cantemos con alegría
todos al considerar,
que Jesús, José y María
nos vinieron a honrar.
Humildes peregrinos
Jesús, María y José
el alma doy por ellos
mi corazón también .

Autor: Anónimo

07
oct
2010

La canción del niño Jesús

Escrito por Jaime Carrero Fdez-Baillo en canciones navideñas, Poemas navideños

Si la palmera pudiera
volverse tan niña, niña,
como cuando era una niña
con cintura de pulsera.

Para que el Niño la viera…
si la palmera tuviera
las patas del borriquillo,
las alas de Gabrielillo.

Para cuando el Niño quiera,
correr, volar a su vera…
si la palmera supiera
que sus palmas algún día…

Si la palmera supiera
por qué la Virgen María
la mira… si ella tuviera…
si la palmera pudiera…
…la palmera…

Autor: Gerardo Diego

01
sep
2010

Elegía de Navidad

Escrito por Jaime Carrero Fdez-Baillo en Poemas navideños

Mis hijos, a coro,
¡quién lo iba a creer!
cantan villancicos
en correcto inglés.

Guitarras eléctricas
y musicasettes,
entre luces tibias,
mis hijos ¡qué bien!
bailan locamente
un ritmo ye-yé.

Reconciliadora,
pasa mi mujer,
mientras va envolviendo
de plata y papel
castillos y grutas
de corcho, un rabel,
serrín de colores,
la orcita de miel
y mis figuritas
de barro de ayer.

¡Feliz Nochebuena!
Mis hijos ¡yes, yes!
con sus vasos nuevos
de whisky escocés,
chocaron mi vieja
copa de jerez.

Y mientras, vencido,
toso en humo Kent
y adornan mis hijos
su árbol de Noel,
yo miro mi sombra
contra la pared.

(Mi duende moreno
se queja en calé.)

(Mis ángeles músicos,
palmas y almirez.)

(Mis ojos que miran
no quisieran ver.)

(Mi sangre andaluza
se ha puesto de pie.)

(Mi recuerdo llora
su viejo belén.)

Autor: Antonio Murciano

23
ago
2010

Mi regalo

Escrito por Jaime Carrero Fdez-Baillo en Cuentos navideños, Poemas navideños

Ahora ha llegado el momento de que abras tu regalo. Los regalos de vidrio y hojalata duran sólo un día y luego desaparecen. Yo tengo un regalo mucho mejor para ti.

Es un anillo que quiero que lleves. Brilla con una luz especial y nadie te lo puede quitar, tampoco puede ser destruído.
Tú eres la única persona en el mundo que puede ver el anillo que hoy te entrego, así como yo era el único que podía verlo cuando era mío.

El anillo te dá un nuevo poder. Con él te elevarás hasta las alas de todos los pájaros que vuelan, verás a través de sus ojos de oro, tocarás el viento que estremece sus suaves plumas y conocerás el gozo de alejarte del mundo y sus preocupaciones.

Podrás quedarte en el cielo todo el tiempo que quieras, pasar allí la noche, contemplar el amanecer y, cuando sientas deseos de regresar, tus preguntas tendrán respuestas y tus preocupaciones habrán desaparecido. Como todo lo que no puede ser tocado con las manos o visto con los ojos, tu regalo adquiere mayor poder a medida que lo usas.

Quizás al comienzo sólo te lo pongas al aire libre, mientras observas el pájaro con el que vuelas. Pero más tarde, si lo sabes usar, te guiará hasta pájaros a los que no puedes ver, y por último descubrirás que no necesitas ni anillo ni pájaro para volar sobre las quietas nubes.

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