Cuando llega diciembre, muchas casas comienzan a transformarse. Aparecen el árbol, las luces, el calendario de Adviento y los primeros dulces navideños. Pero desde hace unos años hay otros pequeños personajes que se ha hecho un hueco entre las tradiciones familiares: los elfos navideños traviesos.
La idea es sencilla y precisamente por eso resulta tan divertida. El 1 de diciembre, los pequeños elfos navideños aparecen por sorpresa en casa y, a partir de ese momento, cada mañana los niños descubren qué ha hecho durante la noche. Puede haber cambiado de sitio los adornos, haberse comido unas galletas, construido una cabaña o protagonizado alguna pequeña trastada.
La primera aparición es especialmente importante. Es el momento de presentar al personaje y crear un poco de magia alrededor de su llegada. Por eso merece la pena preparar algo diferente. Estas son algunas ideas originales para recibir al elfo navideño el 1 de diciembre.
1. Los elfos navideños llegan en globo desde el Polo Norte
Una forma muy visual de presentar al elfo consiste en simular que acaba de aterrizar desde el Polo Norte.
Se puede colocar dentro de una pequeña cesta y sujetar varios globos encima para crear una especie de globo aerostático. Junto a él puede aparecer una nota explicando que el viaje ha sido largo y que finalmente ha conseguido encontrar la casa.
Para completar la escena se pueden dejar unas pequeñas maletas hechas con cajas de cartón y un cartel que diga: «Próxima parada: Navidad».
2. El elfo llega dentro de un paquete
Otra posibilidad es preparar una caja de cartón como si hubiera sido enviada directamente desde el Polo Norte.
Dentro estarán los elfos navideños rodeados de algodón para imitar la nieve. En el exterior pueden añadirse etiquetas como «Entrega urgente», «Frágil: magia navideña» o «Enviado por Papá Noel».
Dejar el paquete junto a la puerta de casa antes de que los niños se despierten puede hacer que la llegada resulte todavía más sorprendente.
3. Huellas de nieve por toda la casa
Esta idea requiere muy pocos materiales y puede quedar especialmente bien.
El elfo aparece sentado cerca del árbol de Navidad, pero para llegar hasta allí ha dejado un pequeño camino de huellas. Se pueden crear utilizando una plantilla de cartón y un poco de harina o nieve artificial.
Las huellas pueden comenzar junto a una ventana o una puerta y terminar en el lugar donde espera el nuevo visitante.
Eso sí, conviene utilizar poca cantidad. La intención es crear magia navideña, no pasar la mañana limpiando el salón.
4. Una pequeña puerta mágica
La llegada de los elfos navideños también puede convertirse en una tradición que se repita todos los años.
Una idea sencilla consiste en colocar una pequeña puerta decorativa en algún rincón de la casa. Durante el resto del año no está allí, pero misteriosamente aparece cada 1 de diciembre.
Delante de ella se puede colocar al elfo acompañado de una pequeña maleta, un felpudo diminuto y algún paquete. La explicación es sencilla: esa puerta comunica la casa con el Polo Norte durante todo el mes de diciembre.
5. El elfo ha preparado el desayuno
Si hay algo que puede llamar la atención de los niños nada más levantarse es encontrarse al elfo sentado en la mesa.
La escena puede prepararse con un desayuno especial: tortitas, chocolate caliente, galletas navideñas o simplemente los alimentos habituales acompañados de alguna decoración.
El pequeño visitante puede estar sentado junto a una taza diminuta y una nota:
«¡Por fin he llegado! Tenía hambre después de un viaje tan largo.»
Es una manera sencilla de convertir el primer desayuno de diciembre en un momento diferente.
6. Una carta de presentación
La primera noche también es un buen momento para ponerle nombre al elfo y explicar cómo funcionará la tradición durante diciembre.
Se puede preparar una carta donde el personaje se presente, cuente que viene del Polo Norte y anuncie que permanecerá en casa hasta Navidad.
Incluso se puede dejar que sean los propios niños quienes elijan su nombre. Algunas familias reutilizan el mismo elfo cada Navidad, por lo que ese nombre puede terminar convirtiéndose en parte de las tradiciones familiares.
7. Un campamento en mitad del salón
Otra escena original consiste en hacer que el elfo llegue preparado para quedarse.
Con un pañuelo, unos palillos y unas pequeñas luces se puede improvisar una tienda de campaña. Alrededor pueden colocarse una mochila diminuta, algunas galletas y un pequeño mapa donde aparezca marcado el recorrido desde el Polo Norte hasta casa.
La escena funciona especialmente bien porque permite explicar que, después de semejante viaje, el elfo necesitaba descansar antes de comenzar sus trastadas.
El comienzo de 24 mañanas llenas de sorpresas

La llegada del elfo navideño el 1 de diciembre puede convertirse en uno de los momentos más esperados del comienzo de la Navidad. Y no es necesario preparar escenarios complicados ni comprar muchos accesorios. Con objetos que ya hay en casa, papel, cartón y un poco de imaginación se pueden conseguir resultados muy divertidos.
Además, no todas las noches tienen que terminar con una gran trastada. Algunos días el elfo puede esconderse, otros puede dejar un pequeño mensaje y, de vez en cuando, protagonizar una escena más elaborada.
Lo importante es mantener la sorpresa.
Porque probablemente la parte más divertida de esta tradición no sea lo que hace el elfo durante la noche, sino ver a los niños levantarse cada mañana de diciembre preguntándose lo mismo: «¿Dónde estará hoy el elfo y qué habrá hecho esta vez?»









