Según la teología, la Navidad de 2026 es realmente el año 2020

Nativity scene in ancient Bethlehem, baby Jesus in a manger surrounded by warm golden candlelight, night sky full of stars...

El 25 de diciembre de 2026 encenderás las luces del árbol, desenvolverás regalos y brindarás por la Navidad. Pero ¿y si ese brindis corresponde, en realidad, al año 2020 del verdadero calendario cristiano? No es una teoría conspiranoica: es una hipótesis avalada por estudios históricos y teológicos que llevan décadas en los libros de las facultades de Teología.

Según expertos de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y varios historiadores europeos, el calendario que usamos acumula un desfase de unos seis años respecto al momento real del nacimiento de Jesús. La culpa, si es que se puede llamar así, la tiene un monje del siglo VI llamado Dionisio el Exiguo.

El monje que calculó mal el año 0

En el año 556 de nuestra era, Dionisio el Exiguo se propuso hacer algo que nadie había intentado con esa precisión: fijar el año exacto del nacimiento de Jesús y convertirlo en el punto de partida de un nuevo calendario cristiano. Colocó ese nacimiento en el año 753 desde la fundación de Roma y señaló el año 754 como el primer año de la era cristiana, el famoso año 1 d.C.

El problema es que ese cálculo tenía un margen de error. No fue mala intención: el monje trabajó con los datos disponibles en el siglo VI, y esos datos tenían lagunas que los historiadores posteriores irían llenando poco a poco. Durante siglos nadie lo cuestionó con datos sólidos, y cuando se tuvieron, el calendario ya estaba demasiado integrado en todo para cambiarlo.

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El testigo clave: Herodes el Grande

Los Evangelios dejan claro que Jesús nació mientras Herodes era rey de Judea. Ese detalle, que parece anecdótico, es en realidad la pieza que mueve toda la cronología.

El historiador Flavio Josefo documentó que Herodes murió en el año 750 desde la fundación de Roma, lo que equivale aproximadamente al año 3 o 4 antes de nuestra era. Si Jesús nació durante su reinado, su nacimiento tuvo que producirse antes de esa fecha, lo que obliga a adelantar el calendario al menos cuatro años respecto al cómputo de Dionisio.

Hay otro dato que suma un año más al desfase. Los Evangelios cuentan que Herodes, al saber del nacimiento de un rey de los judíos, ordenó la matanza de todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores. Ese detalle sugiere que para entonces Jesús podía tener cerca de un año, porque Herodes quería asegurarse de incluirle en esa matanza. Además, Flavio Josefo menciona que Herodes estuvo enfermo durante los últimos meses de su vida, al menos seis meses, lo que amplía aún más el margen temporal.

La suma que da el año real del nacimiento

Si juntamos todas las piezas: los cuatro años de desfase entre el cómputo de Dionisio y la muerte documentada de Herodes, el año aproximado que podría tener Jesús cuando se ordenó la matanza de los inocentes, y los seis meses de enfermedad de Herodes antes de morir. El resultado es que Jesús probablemente nació unos seis años antes de lo que marca el año 0 del calendario oficial.

Esto significa que cuando celebramos la Navidad de 2026, estamos celebrando, en términos cronológicos, el año 2020 desde el nacimiento histórico de Jesús. Y la Navidad de diciembre de 2025 sería, con ese mismo cálculo, la Navidad del año 2019. El año 748 desde la fundación de Roma, que es donde sitúan los cálculos el nacimiento de Jesús, equivale a unos seis años antes del año 0 convencional.

Es el mismo cálculo que lleva estudiando la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra desde hace décadas, y que académicos de varias universidades europeas refrendan sin que eso suponga ninguna contradicción doctrinal para la Iglesia Católica.

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Por qué nadie ha corregido el calendario

Si se sabe desde hace siglos que el cómputo de Dionisio tenía un error, ¿por qué no se corrigió? La respuesta tiene más de práctica que de teología. El calendario gregoriano lleva integrado en la organización de millones de instituciones, contratos, tratados y documentos históricos. Cambiarlo habría requerido un esfuerzo de coordinación global que ningún siglo ha querido afrontar, y el coste social habría sido enorme.

El error se asume, se documenta en los libros de historia y se estudia en las facultades de Teología, pero el calendario sigue siendo el que todos conocemos. No es la única convención histórica que se mantiene a pesar de sus imprecisiones. La fecha del 25 de diciembre tampoco aparece en los Evangelios: fue fijada en el siglo IV para coincidir con festividades solsticiales que ya existían en el mundo romano. De hecho, hay ramas enteras del cristianismo que celebran el nacimiento de Jesús en otra fecha; si quieres saber más, te lo contamos todo en nuestro artículo sobre la Navidad copta y sus tradiciones del 7 de enero.

¿Cambia esto el significado de celebrar la Navidad?

Para la mayoría de los teólogos, no. El debate sobre el año exacto del nacimiento de Jesús es fascinante desde el punto de vista histórico, pero la Navidad como celebración religiosa y cultural no depende de que el calendario gregoriano sea exacto al año.

Lo que celebramos el 25 de diciembre es el nacimiento, con todo lo que eso significa simbólicamente: el inicio de una historia que marcó la cuenta del tiempo en buena parte del mundo. Que esa historia empezara en el año 6 o en el año 1 antes de nuestra era no le quita ni le añade nada al pesebre, a la estrella de Belén ni al calor de las fiestas en familia.

Las tradiciones que rodean a la Navidad tienen su propia historia, muchas veces completamente independiente del dato cronológico exacto. Las felicitaciones navideñas, los villancicos, la decoración: todo eso lleva siglos construyéndose generación a generación, sin que el error de seis años de Dionisio el Exiguo haya podido con nada de ello.

Preguntas frecuentes sobre el año real del nacimiento de Jesús

¿Cuándo nació realmente Jesús según los estudios históricos?

La mayoría de los historiadores y teólogos sitúan el nacimiento de Jesús entre los años 7 y 4 antes de nuestra era, con una estimación más probable en torno a los seis años antes del año 1 d.C. del calendario gregoriano. Esto concuerda con los datos sobre el reinado y la muerte de Herodes el Grande recogidos por el historiador Flavio Josefo.

¿Por qué el calendario cristiano tiene un error de seis años?

El error lo introdujo el monje Dionisio el Exiguo en el siglo VI al calcular el año del nacimiento de Jesús con los datos históricos disponibles en su época. Colocó ese nacimiento seis años más tarde de lo que los documentos posteriores sugieren como fecha más probable, en particular los escritos de Flavio Josefo sobre la muerte de Herodes.

¿Qué relación tiene Herodes con la fecha de nacimiento de Jesús?

Los Evangelios sitúan el nacimiento de Jesús durante el reinado de Herodes el Grande. Como Flavio Josefo documentó que Herodes murió alrededor del año 4 a.C., Jesús tuvo que nacer antes de esa fecha. Eso adelanta el nacimiento varios años respecto al año 0 que marcó Dionisio el Exiguo.

¿La Iglesia reconoce que el calendario tiene este desfase?

Sí, es un conocimiento extendido en los círculos académicos y teológicos. La Iglesia no lo niega, y teólogos de diversas universidades, entre ellas la Universidad de Navarra, lo han explicado públicamente. La fecha exacta del nacimiento de Jesús no forma parte de ningún dogma, por lo que el debate histórico es perfectamente compatible con la fe.

¿Por qué se celebra el 25 de diciembre si esa fecha no aparece en los Evangelios?

La fecha del 25 de diciembre fue adoptada en el siglo IV, probablemente para coincidir con festividades solsticiales que ya existían en el mundo romano, en particular el Dies Natalis Solis Invicti. No hay ningún versículo en los Evangelios que mencione esa fecha: es una decisión del calendario litúrgico que se ha mantenido durante casi dos mil años de tradición.

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