Un día de Navidad en Madrid 2009

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Paseando por el centro de Madrid en Navidad se pueden ver muchas cosas en Navidad. Yo como cada Navidad llego al centro en cercanías hasta Sol, allí quedo con los amigos y comienza nuestro tradicional día de Navidad en Madrid, son casi la una de la tarde y todos están al llegar, quedamos junto al oso y el madroño y comienza un día lleno de historias, alegría y mucho humor.

Como cada año la visita a la Plaza Mayor, este año con la particularidad de que ya no se venden artículos de broma, pelucas o gorros, mi amigo Isra viene ya con su peluca de Elvis y parte de la cuadrilla optamos por comprar un gorro de Rodolfo el reno de Papá Noel, sin duda más calentito para el frío día que hace en la capital. Una ojeada a los puestos de belenes, panderetas, árboles de navidad y muérdago y pasamos a tomar una sidra con un montado de calamares en un bar muy castizo.

Continua el día y nuestras mujeres y novias nos recuerdan que tenemos que visitar Cortylandia y el pase de las tres se acerca, vamos hasta el corte inglés y la gente ya empieza a tomar posiciones, unas patatillas de los puestos y la cara de los niños empieza a iluminarse, aunque por qué no decirlo, aún más la de los mayores, porque sin duda para los mayores se desatan esos recuerdos de infancia que tanto se anhelan.

Pasada esa etapa del día buscamos Casa Parrondo, un restaurante asturiano para tapear un poco. Entre tanto visitas a alguna que otra tienda, unas risas, visita a la pista de hielo de Callao, espectacular cartel de Suchard y disfrute del ambiente en todo el centro de Madrid. La anecdota una pequeña encuesta sobre cerveza en un hotel del centro a la que accedemos entre comentarios y risas… la marca Estrella, un descuido por dejar el barril a la vista.
Ya metidos en la tarde recogemos algún amigo que faltaba y entramos en la pastelería de la mallorquina, entre gritos de vendedoras de lotería de Navidad en sus puestos, pasando antes entre largas colas a las puertas de las administraciones de lotería. Ya dentro sentarse no es posible, y la parte de abajo está más llena que las discotecas en Nochevieja, pero con suerte conseguimos sitio en la barra para doce y tras un café y un dulce nos vamos de tiendas, hay que entrar en calor…

Después de todo y para despedir el día y a los amigos una visita al museo del jamón, para matar el gusanillo con unas raciones y finalizar un buen día navideño entre risas, ilusión y buena compañía.

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Fotos de Madrid en Navidad

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