Archivo de la Categoría ‘Cuentos navideños’

09
ago
2011

Obra de teatro infantil: Estrellita de navidad

Escrito por Jaime Carrero Fdez-Baillo en Cuentos navideños, General

estrellita de navidad

Hoy os traemos una obra de teatro infantil especial de Navidad del autor Alejandro Sánchez Ontiveros con título Estrellita de Navidad.

Una obra que pretende mostrar que los verdaderos milagros de la Navidad no son sobrenaturales o mágicos sino que son más simples: acompañar al que está solo, consolar al que padece, ayudar al que lo necesita, compartir lo que se tiene, preocuparse por los otros, pero sobre todo entender que el verdadero sentido de esta festividad universal está en la idea de construir un mejor mundo a través de acciones sencillas, desinteresadas y amorosas. Si el mundo, la mala educación, los Medios hacen todo lo posible por afianzar nuestra individualidad y egoísmo, la Navidad puede ser un buen pretexto para mirar a los demás, no por caridad sino por un genuino interés y solidaridad.

PERSONAJES:
ESTRELLA MAMÁ: Mujer adulta. No viste de manera determinada porque sólo se le ve la cara.
ESTRELLITA: Niña de diez a doce años. Viste un traje plateado con picos discretos.
AMALIA: Niña entre diez y doce años. Viste como cualquier niña de clase media.
TÍA CLOTIS: Señora mayor. Viste con pantalón de pana y chamarra. Botas altas.
SANTA CLAUS: Hombre mayor. Viste de la manera tradicional.
ERNESTO: Hombre joven. Viste como trabajador. Pantalón fuerte botas de trabajo y chamarra de pana.
NIÑOS DEL CORO: (ANTONIO, ROGELIO, SUSANA, ROSA, MARINA, SAÚL) Visten con gruesos suéteres, bufandas, guantes y gorros de distintas formas. Entran con nieve en las ropas.
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26
nov
2010

El conejito burlón

Escrito por Angel F. en Cuentos navideños, General

el conejito burlon
El cuento del conejito burlón, enseña a los más pequeños que la amistad es algo muy importante, y que si no quieres estar solo, debes de mantenerla, y tratar a la gente tal y como nos gustaría que nos tratasen a nosotros.

Vivía en el bosque verde un conejito dulce, tierno y esponjoso. Siempre que veía algún animal del bosque, se burlaba de él. Un día estabada sentado a la sombra de un árbol, cuando se le acercó una ardilla.
- Hola señor conejo.

Y el conejo mirando hacia él le sacó la lengua y salió corriendo. Que maleducado, pensó la ardilla. De camino a su madriguera, se encontró con una cervatillo, que también quiso saludarle:
- Buenos días señor conejo; y de nuevo el conejo sacó su lengua al cervatillo y se fue corriendo. Así una y otra vez a todos los animales del bosque que se iba encontrando en su camino.

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25
nov
2010

Sorteo de 5 princesas Disney de Zapf Creation

Escrito por Jaime Carrero Fdez-Baillo en Cuentos navideños, Noticias navideñas, Películas Navideñas, Productos navideños, Regalos

Princesas Disney Zapf Creation Navidad

Queda menos de un mes para Navidad… ¿Quieres empezar la Navidad ganando una fantástica princesa Disney? Te presentamos el sorteo de 5 princesas Disney de Zapf Creation, puedes apuntarte hasta el 2 de Diciembre de 2010, para ello sólo tienes que residir en España(península), dejar un comentario en esta noticia y ser fan del grupo Facebook de Navidad.

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21
nov
2010

Cuento: La Navidad de Peludo

Escrito por Angel F. en Cuentos navideños, General

navidad de peludo

Catorce años de no interrumpida laboriosidad podía apuntar el Peludo en su hoja de servicios; catorce años en que no hubo día sin ración de palos y sin hambre. ¡El hambre especialmente! ¡Qué martirio!

Sacar fuerzas de flaqueza para el cochinero trote, obligado por los pinchazos del recio aguijón; aguantar picadas de tábanos y de moscas borriqueras, enconadas, feroces con el sol y el polvo, en las llagas de la reciente matadura; sufrir talonazos y ver cortar la vara de avellano o de taray que, silbadora y flexible, se ha de ceñir a su piel, averdugándola; probar la dentellada de la espuela y el sofrenazo violento del bocado; recibir puñadas en el suave hocico y en los ojos, en los dulces y grandes ojos cuya mirada siempre expresa mansedumbre; doblegarse bajo la excesiva carga; arrastrarse molido y pugnar por no caer al suelo antes de que se termine una caminata tres veces más fatigosa de lo que cabe dentro de los límites del vigor asnal; todo esto, con ser tanto, le parecía miseriuca al Peludo, en cortejo de pasar rozando una pradera verde como la esperanza, mullida y aterciopelada como tapiz de seda, y no poder hartar la panza vacía, redondear los ijares metidos y chupados y la tripa hueca como tubería de órgano. Era tal la impresión que causaba al Peludo la vista de la hierba apetitosa, rociada, velluda, de los dorados pajares y de las mieses en sazón; tal la rabia que sentía al oír el murmurio de la fuente cuando secaba sus fauces el anhelo del trabajo y la leer más