Los juegos de mesa resultan una alternativa atrayente para las tardes de invierno y pueden reunir a toda la familia. Aunque nunca se han ido, su demanda ha ido en aumento desde la aparición de Los Descubridores de Catán, en 1995, reforzado por el juego Carcassone del 2000. Pero, ¿qué debe tener un juego de mesa para ser un éxito más allá de modas?

juegos de mesa

Características de un buen juego de mesa

Pese a que existen personas que coleccionan juegos de mesa, buena parte de los nuevos juegos que salen al mercado buscan conquistar al público en general y no solo a los frikis del mundillo. Para conseguirlo, el creador debe asegurar que su juego cumpla una serie de requisitos, que se acompañarán de diseño agradable a la vista y de buenos materiales, para permitir una vida útil prolongada, incluso si el juego se comparte con los más pequeños de la casa.

  • Nada mejor que un juego multiprueba que da la posibilidad de participar a niños y adultos por igual y que además, tenga diferentes grados de dificultad. Hablamos de Party&Co Family, un juego versátil y divertido para compartir grandes momentos en familia. Una de las cosas que lo hace nuestro favorito, es la posibilidad de jugar una partida corta, de esta manera, se evita que los peques lleguen a cansarse o aburrirse con el juego y que por el contrario, se queden con ganas de una segunda partida.
  • El juego de mesa perfecto debe ser capaz de reunir a niños y abuelos en una misma partida, por lo que no conviene acompañarlo de unas instrucciones demasiado complejas. Se trata de pasarlo bien, de despertar un espíritu de competición amistoso y de echarse unas buenas risas. Con la versión original de Party & Co., tienes todo esto y casi que una fiesta asegurada, gracias a las pruebas sobre mímica y sonidos, preguntas, dibujos y marcas.
  • Lo ideal es que un juego permita desde dos hasta muchos jugadores, de forma que a mayor número de participantes, mayor diversión. Esta necesidad de adaptar un mismo juego a diversas reuniones se ha ido viendo con los años. A veces, a la hora de montar una partida, los jugadores se encontraban con que no alcanzaban el número mínimo de participantes y otras veces había quien debía limitarse a mirar. La detección de estos inconvenientes llevó a muchos fabricantes de juegos de tablero a ofrecer ampliaciones para llegar a más o a menos jugadores por sesión.
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La experiencia de los clientes en los últimos años ha demostrado que los juegos de mesa que permiten la variabilidad en el número de jugadores son los que tiene más posibilidades de triunfar en el mercado y convertirse en clásicos.

  • Las ampliaciones temáticas aumentan la diversión.
    A veces los jugadores veteranos se aficionan de tal forma a un juego de mesa como para sentirse ilusionados cuando les ofrecen jugarlo con sus temáticas favoritas. Y si esto sucede con adultos, qué se puede decir de los niños.

Los juegos de mesa que introducen en sus partidas a personajes como las princesas Disney, las Supernenas o Ben 10 hacen las delicias de los más pequeños, manteniendo la esencia de la versión original que logró enganchar en su momento a los menos niños. Son juegos capaces de entretener a distintas generaciones a la vez, bien sea por la dinámica que ha triunfado antes, bien sea por la presencia de personajes populares entre el público infantil.

  • Las partidas ideales no deben ser muy largas. Hay juegos de mesa donde una partida puede durar 3, 4 o hasta 7 horas. Esto los descarta como opciones recomendables para gente con poco tiempo o para montar un plan improvisado.

En cambio, los juegos con una duración media de 45 minutos o 1 hora son perfectos para asegurar emoción sin necesidad de haber reservado un día específico para jugar y además permiten anexionar a otro jugador retrasado en la siguiente ronda.

  • Múltiples retos. Cuando un juego se basa siempre en la misma habilidad, suele terminar cansando a algunos de los participantes habituales. En cambio, los juegos que plantean múltiples retos a los jugadores no suelen quedarse acumulando polvo en una estantería porque siguen gustando durante mucho tiempo. Se prestan a una mayor interacción y pueden llegar a tener una función de gimnasia cognitiva muy beneficiosa para las personas mayores.
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Al final, lo que buscamos la mayoría en un juego de mesa es diversión sin necesidad de entender reglas complicadas o desplegar complejas estrategias, poder compartir del juego con nuestra familia o amigos y no con cuatro entendidos del tema y risas, muchas risas.

Esto no impide que muchos disfrutemos también de partidas largas o de juegos que implican un conocimiento profundo de un tema, cuando nos juntamos con las personas indicadas, pero de cara a invertir en una pequeña ludoteca particular, hay juegos que son una apuesta segura y mucho más amortizable que otros. ¿Te apetece echar una partida?