El cajón de los CD viejos existe en todas las casas. Ese montón de discos que ya nadie usa, con música que ya tienes en el móvil o programas que no se instalan ni en Windows XP, puede convertirse este año en la corona que cuelgues en la puerta. Brilla, no cuesta nada y en una tarde la tienes lista.
Si el año pasado hiciste una corona navideña de corchos o le diste una vuelta a los adornos reciclados para Navidad, esta manualidad sigue esa misma línea, aprovechar lo que ya tienes en casa antes de comprar nada nuevo.
Qué necesitas para hacer la corona
La lista es corta y seguro que tienes la mitad en un cajón:
- CD usados: entre 15 y 20, según el tamaño de corona que quieras. Vale cualquier disco, rayado o no, porque una vez montada la corona no se van a reproducir.
- Base de corona: un aro de cartón, de espuma floral o incluso una percha de alambre doblada en círculo.
- Cinta o cordón: para engarzar los CD entre sí y para colgar la corona.
- Pegamento de contacto o pistola de silicona: para fijar los discos a la base.
- Adornos sueltos: lazos, piñas pequeñas, purpurina o alguna bola de Navidad para rematar.
Paso a paso: cómo montar la corona con CD
Empieza por la base. Si usas un aro de cartón, fórralo con cinta de color para que no se vea el material por debajo de los discos. Con la percha de alambre el proceso es parecido, solo que doblas el círculo tú mismo y ajustas el tamaño a ojo.
Coloca el primer CD sobre la base y fíjalo con un punto de pegamento. El segundo disco va justo encima, solapando el borde del primero, y así sucesivamente hasta rodear todo el aro. Aprieta cada disco unos segundos para que el pegamento agarre bien, sobre todo si trabajas con silicona caliente, que seca rápido pero necesita presión firme al principio.

Cuando llegues al final, el último CD tiene que solapar con el primero para cerrar el círculo sin huecos. Si ves algún hueco entre discos, tapa la zona con un lazo pequeño o una piña, que además le da un punto más navideño a la corona.
Para colgarla, pasa un cordón por uno de los agujeros centrales de un CD de la parte de arriba y hazle un nudo fuerte. Si prefieres un acabado más resistente, pega primero un trocito de cinta adhesiva de doble cara alrededor del agujero antes de anudar, así el cordón no roza directamente contra el plástico.
Trucos para que brille más
La gracia de esta corona está en los reflejos, así que cuanto más cerca esté de una luz, mejor luce. Junto a una ventana con luz natural o cerca de las lucecitas del árbol es donde más destaca. Si algunos CD están rayados o mates, mézclalos con los brillantes: el contraste entre superficies queda mejor que una corona hecha solo con discos impecables.
Otra opción es pintar la cara impresa de algunos discos con spray plateado o dorado antes de montarlos, para que toda la corona tenga un tono uniforme en vez del típico plateado con etiquetas de colores. También puedes cortar algunos CD por la mitad con unas tijeras fuertes y usar los trozos para rellenar huecos pequeños, algo muy útil si te has quedado corto de discos enteros.
Dónde colocar la corona
La puerta de entrada es el sitio de siempre, pero no el único. Sobre la chimenea, en una pared lisa del salón o colgada de una ventana que dé a la calle, la corona de CD capta la luz y llama la atención de otra manera según el lugar. Si tienes niños en casa, colgarla a su altura para que la vean de cerca es un detalle que se agradece, sobre todo si han ayudado a montarla.
Combina bien con otras manualidades recicladas, como los adornos navideños de fieltro colgados junto a ella o las bolas de Navidad antiguas que ya no usas en el árbol pero que le dan textura a la puerta.

Variaciones con los mismos CD
Si te sobran discos después de hacer la corona, no hace falta que se queden en el cajón otra vez. Con un solo CD y un poco de fieltro rojo o verde puedes montar un adorno individual para el árbol, cortando el fieltro en forma de estrella o de copo y pegándolo sobre la cara plateada. Con dos discos unidos por el borde, uno frente al otro, también sale un buen posavasos para la mesa de Nochebuena, resistente al calor y fácil de limpiar.
Para los más pequeños de la casa, reducir el tamaño de la corona a 15 centímetros de diámetro y usar solo 6 u 8 CD da como resultado una versión mini que pueden hacer casi solos, con supervisión en la parte del pegamento caliente. Es una manualidad que entretiene una tarde entera y que además deja algo bonito colgado al final, cosa que no siempre pasa con los trabajos manuales.
Si en casa ya no queda ni un disco porque los reciclaste hace tiempo, pregunta en el trabajo o pide a algún familiar que aún tenga una torre de CD en el trastero. Los mercadillos de segunda mano y las tiendas de todo a un euro también suelen tener packs baratos, aunque la gracia de esta manualidad está precisamente en no comprar nada nuevo.
Preguntas frecuentes sobre la corona de CD
¿Sirven los CD rayados o hay que usar solo los que están en buen estado?
Sirven igual. Una vez montada la corona no se van a reproducir, así que un disco rayado o con la superficie mate queda tan bien como uno impecable. De hecho, mezclar acabados brillantes y mates le da más textura al conjunto.
¿Qué pegamento aguanta mejor el peso de los CD?
La pistola de silicona caliente es la opción más práctica porque seca en segundos y sujeta bien el plástico. El pegamento de contacto también funciona, pero necesitas dejarlo secar unos minutos antes de soltar cada disco.
¿Cuánto pesa una corona hecha con 18-20 CD?
Poco, porque cada disco apenas llega a los 16 gramos. Una corona completa con base de cartón no suele pasar de medio kilo, así que un gancho normal de puerta aguanta sin problema.
¿Se puede colgar en el exterior, en la puerta de la calle?
Mejor evitarlo si le va a dar la lluvia directa. El plástico del CD aguanta la humedad, pero el pegamento y la base de cartón se pueden estropear. Para exterior, usa una base de espuma floral resistente al agua y un pegamento específico para exteriores.
¿Cuánto tiempo lleva hacer la corona?
Entre una hora y hora y media, contando el tiempo de secado del pegamento entre disco y disco. Si la haces con niños, cuenta un poco más, porque cada disco se convierte en su propio ratito de charla.









