Chiste de las compras navideñas: el lío de los grandes almacenes

A busy department store during the Christmas shopping season, warm interior lighting, garlands and Christmas decorations o...

Hay chistes que no necesitan personajes famosos ni situaciones rebuscadas, solo un buen lío de palabras repetidas en el momento equivocado. Este de las compras navideñas en unos grandes almacenes es uno de los clásicos que circulan cada diciembre por los grupos de WhatsApp familiares, y sigue funcionando por el mismo motivo de siempre: el remate final junta frases sueltas en una sola confusión que suena muchísimo peor de lo que en realidad es.

El chiste completo

Una señora entra en unos grandes almacenes a hacer las compras de Navidad. Pasa por la sección de abrigos y le dice a la dependienta que le reserve uno mientras va al cajero a sacar dinero. La dependienta accede. Luego pasa por complementos y pide que le reserven también una bufanda y unos guantes a juego, aunque solo queda un par.

De camino al cajero se cruza con un vendedor de lotería de Navidad y compra un par de décimos sin pensarlo mucho. Vuelve a por el abrigo y la dependienta le avisa de que ha subido el precio. La señora contesta que no importa, que lo quiere igual. Baja a por la bufanda y le dicen que, en cambio, ha bajado de precio. Pero le cuentan que los guantes que quería ya no quedan, se los ha llevado otra clienta justo antes. Y de camino a casa, el vendedor de lotería le grita que le han tocado los dos décimos.

Llega a casa cargada de bolsas y le suelta a su marido de un tirón: «Juan, vaya día que he tenido. Me han subido el abrigo, me han bajado la bufanda, me han quitado los guantes y me han tocado los décimos». Y ahí está la gracia, en cómo suena esa frase del tirón comparada con lo que en realidad pasó esa tarde de compras.

Por qué funciona este tipo de chiste

El truco está en reutilizar los mismos verbos, subir, bajar, quitar y tocar, para cosas completamente distintas a lo largo de la historia. Cuando se cuentan por separado no llaman la atención, cada uno tiene sentido en su contexto. Pero al juntarlos todos seguidos en el resumen final, sin el contexto de por medio, la frase suena a otra cosa muy distinta y ahí está la sorpresa. Es la misma fórmula que usan muchos chistes de sobremesa, guardar el lío para el último momento y soltarlo del tirón.

Funciona especialmente bien en Navidad porque la escena es reconocible para casi cualquiera, las colas en los grandes almacenes, las prisas de última hora y esa lotería que todo el mundo compra sin pensarlo demasiado por si toca.

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Preguntas frecuentes

¿De dónde viene este chiste de las compras navideñas?

Es un chiste popular de tradición oral que circula desde hace décadas en España, sin autoría conocida, y que cada Navidad vuelve a compartirse en familia y por redes sociales con pequeñas variaciones.

¿Por qué se cuentan tantos chistes en Navidad?

Las comidas largas en familia dejan hueco a la sobremesa, y contar chistes es una forma fácil de que todo el mundo participe, desde los más pequeños hasta los abuelos, sin necesidad de un tema de conversación concreto.

¿Se puede adaptar este chiste con otros objetos?

Sí, es una fórmula fácil de reutilizar. Basta con cambiar los objetos y mantener los mismos verbos repetidos, subir, bajar, quitar y tocar, para que el remate final siga sorprendiendo.

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