Entre tanto asado y tanto marisco, un entrante frío y ligero se agradece en la mesa de Navidad, y este carpaccio de solomillo cumple justo esa función: apenas quince minutos de preparación activa y un resultado que parece de restaurante. Eso sí, aviso para navegantes: al ser carne cruda, este entrante es solo para comensales carnívoros convencidos.
Ingredientes para 4 personas
- 600 g de solomillo de añojo
- 3 dientes de ajo
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de orégano seco
- Sal Maldon al gusto
- Pimienta negra recién molida
- 80 g de queso parmesano reggiano en taco
Cómo hacer el carpaccio de solomillo
Lo primero es meter el solomillo en el congelador unos 15 minutos, envuelto en film. No hace falta que se congele del todo, solo que se endurezca un poco, porque eso es lo que permite laminarlo después tan fino sin que se deshaga.
Mientras la carne enfría, pela y pica muy finos los tres dientes de ajo, y mezcla el aceite de oliva con el orégano seco y el ajo picado para preparar el aliño. Dedícale un par de minutos a que los sabores se integren antes de usarlo.
Saca el solomillo del congelador y, con un cuchillo bien afilado, láminalo lo más fino que puedas. Ve colocando las láminas directamente sobre los platos en los que vayas a servir, cubriendo bien toda la superficie sin amontonarlas.
Reparte el aliño de ajo y orégano por encima de la carne con una cuchara, procurando que llegue a toda la superficie. Con ayuda de un pelador de patatas, corta el parmesano en lascas finas y repártelas sobre el carpaccio.
Termina con un chorrito de aceite de oliva, pimienta negra recién molida y unos copos de sal Maldon justo antes de servir. Sirve inmediatamente, porque la carne cruda pierde textura si pasa mucho tiempo fuera del frío.
Trucos para que salga perfecto
La calidad del solomillo lo es todo aquí, así que merece la pena pedirle al carnicero la pieza más limpia y sin nervio que tenga. Si no tienes mucha destreza con el cuchillo, otra opción es pedir directamente que te lo laminen en la carnicería, muchas lo hacen bajo pedido para este tipo de recetas. Y si el cuchillo no corta todo lo fino que te gustaría, deja la carne un poco más de tiempo en el congelador, nunca menos de 10 minutos ni más de 30, porque pasado ese punto empieza a congelarse de verdad y ya no se lamina bien.
Si te ha gustado la idea de un entrante distinto para la mesa de estas fechas, en nuestra guía completa de tradiciones y decoración tienes más propuestas para organizar la Nochebuena de principio a fin, y si prefieres algo más dulce después de este entrante, echa un vistazo a nuestras recetas de decoración navideña para completar el ambiente de la mesa.
Preguntas frecuentes sobre el carpaccio de solomillo
¿Es seguro comer la carne cruda de esta receta?
Sí, siempre que uses solomillo fresco de confianza y lo consumas el mismo día de comprarlo. Congelarlo brevemente antes de laminar ayuda también a reducir el riesgo, además de facilitar el corte.
¿Puedo prepararlo con antelación?
Puedes laminar la carne un par de horas antes y guardarla en el frigorífico bien tapada, pero añade el aliño, el parmesano y la sal justo antes de servir para que no se humedezca ni pierda textura.
¿Con qué se acompaña bien este carpaccio?
Combina bien con un poco de rúcula fresca, unas láminas de pan tostado y una copa de vino tinto joven, que no compita demasiado con el sabor delicado de la carne cruda.
¿Puedo sustituir el parmesano por otro queso?
Sí, un queso curado similar como el grana padano funciona igual de bien. Evita los quesos muy blandos o cremosos, porque no se cortan en lascas y cambian la textura del plato.









