Aena ha estrenado su nueva campaña de Navidad con Estopa como gran reclamo y con un escenario muy reconocible: el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, donde se ha rodado la pieza principal. La acción se plantea como un homenaje en clave audiovisual al papel que juegan los aeropuertos durante estas fechas, cuando miles de personas se desplazan para reunirse con los suyos y la logística del viaje se convierte, casi sin querer, en parte del ritual navideño.
La campaña se ha lanzado a nivel nacional con presencia en televisión, prensa, radio y canales digitales. Aena apuesta por una fórmula que mezcla humor, música y un toque de fantasía para subrayar una idea sencilla: en Navidad, los aeropuertos no solo gestionan vuelos, también conectan historias familiares y ayudan a que la “magia” llegue a tiempo.
En el centro del relato aparecen los hermanos David y José Muñoz, convertidos en protagonistas de una historia donde el aeropuerto cambia de piel y se transforma en un lugar casi de cuento. La pieza, con un tratamiento cercano al videoclip y un aire cinematográfico que juega con la comedia y la ciencia ficción, arranca con Estopa a punto de embarcar. Entonces irrumpe un elfo navideño y José acaba cruzando una puerta secreta que lo conduce a un mundo paralelo.
Al otro lado, el aeropuerto funciona con reglas distintas: las cintas transportadoras ya no están pensadas solo para las maletas, sino que se convierten en un canal por el que circulan regalos, como si la infraestructura hubiese entrado de lleno en la fábrica navideña. En ese universo, además, la música adquiere un papel central, hasta el punto de actuar como un “interruptor” capaz de reactivar el espíritu festivo.
Con esta propuesta, Aena vuelve a apoyarse en rostros populares de la música española para reforzar el vínculo emocional con el público, siguiendo una línea que ya exploró en campañas anteriores con artistas como David Bisbal. El objetivo es acercarse al viajero desde una narrativa reconocible, con elementos de tradición, cultura popular y valores familiares, justo en una época especialmente cargada de simbolismo.
La campaña también juega con una metáfora clara: del mismo modo que los elfos “hacen posible” la Navidad, los aeropuertos permiten que las personas lleguen a tiempo para verse, intercambiar regalos y crear recuerdos. Así, la infraestructura aeroportuaria se presenta como un punto de encuentro emocional, donde la música, el humor y la ilusión funcionan como hilo conductor de una experiencia compartida.









