Nochevieja de Bérluches: el pueblo granadino que celebra las uvas en agosto

Plaza de Bérluches iluminada con luces navideñas durante la Nochevieja de agosto

Imagina tomarte las doce uvas en manga corta, con grillos cantando de fondo y el termómetro rozando los treinta grados. Pues en Bérluches, una pequeña localidad de la provincia de Granada, eso no es una fantasía: es lo que ocurre cada verano desde 1994. Allí, la Nochevieja de Bérluches se celebra en agosto, y lo hace con la misma seriedad, cotillón y racimo en mano que cualquier otro pueblo español el 31 de diciembre.

La historia tiene el sabor de las leyendas pequeñas, esas que nacen de un imprevisto y acaban convertidas en seña de identidad. Un apagón en plena Nochevieja dejó a todo el pueblo sin televisión, sin campanadas y, lo que es peor, sin poder comerse las uvas a tiempo. La respuesta vecinal no fue resignarse, sino prometerse que aquello no volvería a ocurrir. Y así nació una de las tradiciones navideñas más curiosas del calendario español.

El origen: un apagón en 1994 que lo cambió todo

Corría la Nochevieja de 1994 cuando un fallo en el suministro eléctrico dejó a Bérluches completamente a oscuras justo antes de las doce. Nada de televisión, nada de radio, nada de retransmisión desde la Puerta del Sol. Los vecinos, que ya tenían las uvas preparadas y el cava en la nevera, se quedaron con las ganas de brindar al compás de las campanadas. Lo que para otros habría sido una anécdota para contar al año siguiente, para ellos se convirtió en motivo suficiente para fundar algo nuevo.

Aquel verano, reunidos en la plaza, decidieron que la próxima vez no dependerían del tendido eléctrico ni del azar. Marcaron una fecha en agosto, cuando el pueblo se llena de emigrados que vuelven de vacaciones, y celebraron allí mismo una Nochevieja en miniatura. La idea cuajó. Al año siguiente se repitió. Al tercero ya era tradición. Y en 2026 llevan tres décadas haciéndolo cada verano sin faltar.

Manos sosteniendo un cuenco con doce uvas y una botella de cava para celebrar la Nochevieja en verano
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Cómo es la celebración en pleno verano

La mecánica es la misma que la del 31 de diciembre, pero con licencias obvias que impone el calor andaluz. Las familias se reúnen a cenar bien entrada la tarde, cuando el sol empieza a perdonar. En la mesa manda lo de siempre en estos lares: marisco fresco, cordero al horno que se deshace con el tenedor y botellas de vino de la tierra. Nada de abrigos, nada de chimenea encendida. Reinan las camisetas de manga corta, los vestidos ligeros y, en muchos casos, el pelo todavía mojado de la siesta o del chapuzón en alguna alberca cercana.

Pasadas las once, todo el mundo baja a la plaza con su bolsa de uvas. El reloj de la iglesia, que en diciembre marcaría un frío cortante, en agosto cede el protagonismo a una noche tibia en la que apetece estar en la calle. Las campanadas suenan puntuales, cada vecino se traga sus doce uvas entre carcajadas y algún atragantamiento legendario, y a continuación se descorchan las botellas de cava o champán con la misma solemnidad que si fuese 1 de enero. Si te interesa saber cómo se vive el momento en el resto del país, puedes echar un vistazo a quién dará las campanadas este año en la televisión nacional, porque en Bérluches también ven la grabación después, casi como un ritual complementario.

Cotillón, espuma y calles iluminadas en pleno agosto

Lo verdaderamente llamativo es el contraste visual. Las calles se engalanan con luces navideñas, algunas incluso con guirnaldas de colores y estrellas colgando entre los balcones. No falta el cotillón: pelucas de colores, pitos, máscaras y cuernecillos de plástico. Aparecen las espumas de fiesta, las serpentinas y, con el paso de los años, algún que otro DJ improvisado que pincha hasta bien entrada la madrugada.

El resultado es una estampa que parece fotomontaje: árboles con bolas rojas bajo un cielo estrellado de agosto, niños corriendo con bengalas y señoras mayores repartiendo mantecados a temperatura ambiente. Lo cierto es que ese choque es precisamente lo que atrae a los curiosos. Cámaras de televisión locales y nacionales suelen desplazarse cada verano para grabar el momento, y no es raro encontrarse la noticia en los telediarios del 15 o 16 de agosto como una de esas historias entrañables de cierre de informativo.

Doble fiesta: agosto y diciembre, sin renunciar a nada

Una aclaración importante, porque suele ser la primera duda de quien escucha por primera vez la historia: en Bérluches no han sustituido la Nochevieja tradicional. El 31 de diciembre también se reúnen, también cenan en familia, también brindan con las campanadas de turno. Lo que han hecho es duplicar la fiesta, no cambiarla. Consideran que la de agosto es un complemento, una excusa para que vuelvan los que viven fuera y para llenar el pueblo cuando más vida tiene.

El impacto económico y social

No es un detalle menor. Bérluches, como tantos pueblos pequeños del interior de Andalucía, ha visto cómo su población envejecía y se reducía durante décadas. La celebración veraniega se ha convertido en un imán para hijos y nietos que emigraron a Madrid, Barcelona o el extranjero. Reservan unos días alrededor de esa fecha para volver, reencontrarse con los suyos y participar en el ritual. Los bares facturan como en un puente largo, las panaderías sacan turrón del bueno y las tiendas de ultramarinos se vacían de cotillón antes de que caiga la tarde.

Mesa de cena con marisco, cordero y cotillón en una calle andaluza decorada con luces navideñas
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Por eso el pueblo nunca ha querido renunciar a la fiesta, aunque haya habido vecinos que en su día propusieron simplificarla. La verdad es que mantiene viva la localidad en un momento del año en el que, de otra manera, el silencio sería el protagonista absoluto. Si te gusta entender cómo encaja cada celebración dentro del calendario festivo español, aquí tienes un calendario de Navidad con todas las fechas clave de las fiestas para tenerlo todo a mano.

Otras nocheviejas atípicas en el mundo

Bérluches no es un caso totalmente aislado, aunque sí uno de los más conocidos en España. En otros puntos del planeta también se celebran nocheviejas fuera del 31 de diciembre: el año nuevo chino se mueve entre enero y febrero según el calendario lunar, el Rosh Hashaná judío cae en otoño, el Nouruz persa coincide con el equinoccio de primavera y el año nuevo etíope arranca en septiembre. Lo que tiene de particular el caso granadino es que no nace de una tradición milenaria ni de un calendario religioso, sino de un contratiempo doméstico convertido en costumbre.

Ese punto, el de la espontaneidad, es lo que más gusta a quienes llegan por primera vez. No hay liturgia, no hay obligación ni grandes discursos. Hay un pueblo pequeño que un día decidió reírse de la mala suerte y repetirlo cada año. Si te atraen esta clase de rituales festivos, quizá te apetezca leer sobre los rituales de fin de año para atraer la buena suerte que se practican en distintas partes de España y Latinoamérica.

Qué visitar si te animas a ir en verano

Quien quiera presenciar la Nochevieja veraniega de Bérluches en 2026 hará bien en buscar alojamiento con bastante antelación, porque la oferta es limitada y las familias del pueblo suelen reservar plazas para sus propios invitados. Los alrededores ofrecen rutas de senderismo por la Sierra, visitas a cortijos tradicionales y la posibilidad de acercarse a Granada capital, que queda a poco más de una hora en coche. La recomendación práctica es sencilla: llega un día antes, cena ligero al mediodía del día grande y reserva apetito y energía para la velada, porque se alarga hasta bien entrada la madrugada.

Una última idea útil: si piensas quedarte varios días y aprovechar para vivir otras celebraciones navideñas en otros momentos del año, te puede servir esta guía para organizar la Navidad sin estrés con consejos que funcionan en cualquier fecha. Al final, lo que demuestra Bérluches es que el espíritu de la Nochevieja no depende del frío ni del calendario, sino de las ganas de brindar con los tuyos.

Preguntas frecuentes sobre la Nochevieja de Bérluches

¿Desde cuándo se celebra la Nochevieja de Bérluches en agosto?

La tradición arrancó en 1994, tras un apagón que impidió ver las campanadas y tomarse las uvas a tiempo. Desde entonces se repite cada verano.

¿En qué fecha exacta de agosto se celebra?

Suele fijarse a mediados de agosto, en torno al día 15, aprovechando que es puente en muchas comunidades y que los emigrados del pueblo están de vacaciones.

¿Han dejado de celebrar la Nochevieja del 31 de diciembre?

No. La celebración de diciembre se mantiene igual que en el resto de España. La de agosto es un añadido, no una sustitución.

¿Se pueden comprar las uvas en el pueblo ese día?

Sí. Las tiendas locales preparan bolsas con doce uvas por persona. Son uvas de temporada, más dulces y de piel más fina que las invernales, aunque también las hay envasadas para quien prefiera el formato clásico.

¿Merece la pena desplazarse a Bérluches en agosto solo por la fiesta?

Si te gustan las celebraciones singulares y el ambiente de pueblo en verano, sí. Eso sí, conviene combinar el viaje con visitas a Granada, la Alpujarra o la costa tropical para redondear la escapada.

¿Cómo visten los vecinos esa noche?

Con ropa de verano: camisetas, vestidos ligeros, alpargatas. El guiño a la Nochevieja llega por la vía del cotillón y los complementos festivos, no por la ropa de abrigo.

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