Hay una sopa que mi madre llama «la que resucita a los muertos», y no exagera nada. Es la sopa de tomillo y ajo, ese caldo humilde que se prepara con lo que sobra en la despensa después de Nochebuena o Nochevieja: pan duro, un par de dientes de ajo y unas ramitas de tomillo, casi nada más.
Más que una receta navideña al uso, esto es un remedio para esos días de después, cuando el cuerpo pide algo caliente y ligero tras dos noches seguidas de comer de más y beber todavía más. El ajo y el tomillo tienen fama de reforzar las defensas, y aunque no hace falta creerse eso al pie de la letra, lo cierto es que sienta bien y se prepara en menos de media hora.
Ingredientes (para 4 personas)
- 2 dientes de ajo
- 2 ramitas de tomillo fresco
- 4 rebanadas de pan duro (del que sobró la cena del día anterior)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 4 vasos de caldo de cocido o de verduras
- Sal al gusto
- 4 huevos para escalfar
Preparación paso a paso
Pela los ajos y lamínalos lo más finos que puedas. En una cazuela con las dos cucharadas de aceite de oliva, dóralos a fuego medio hasta que empiecen a coger color, vigilando que no se quemen porque amargan enseguida.
Mientras se doran los ajos, lava bien las ramitas de tomillo bajo el grifo y sécalas con papel de cocina, para que no quede agua que aguada el caldo.
Añade a la cazuela las ramas de tomillo, el pan troceado y una pizca de sal, y cubre todo con los cuatro vasos de caldo. Deja que hierva entre 5 y 10 minutos, retira del fuego y deja reposar la sopa otros 10 minutos antes de servir, para que el pan termine de soltar el almidón y espese ligeramente el caldo.
Escalfa un huevo por ración y colócalo encima de cada plato justo antes de servir, para que la yema se rompa al primer bocado y se mezcle con el caldo caliente.
Trucos para que salga perfecta
Usa pan del día anterior, nunca pan tierno, porque el pan fresco se deshace demasiado y la sopa queda pastosa en vez de con esa textura ligera que tiene que tener. Si el tomillo fresco no está a mano, una cucharadita de tomillo seco también funciona, aunque el sabor es algo menos intenso.
El truco para escalfar el huevo sin que se deshaga es que el caldo esté caliente pero sin hervir con fuerza cuando lo eches, y darle un pequeño remolino con una cuchara antes de dejarlo caer, así la clara se cierra alrededor de la yema en vez de dispersarse.
Preguntas frecuentes
¿Puedo preparar esta sopa con antelación?
Sí, el caldo con el ajo y el pan aguanta bien en la nevera un par de días. Escalfa el huevo solo en el momento de servir para que quede en su punto.
¿Cómo conservo la sopa sobrante?
En un recipiente hermético en la nevera hasta dos días. Al recalentarla, hazlo a fuego suave para que el pan no se deshaga del todo.
¿Puedo sustituir el caldo de cocido por otro?
Sí, funciona igual de bien con caldo de verduras o incluso con caldo de pollo casero, según lo que tengas en la nevera esos días.
¿Con qué se acompaña esta sopa?
Con nada más, es un plato completo en sí mismo gracias al huevo escalfado, aunque algunos la sirven como entrante ligero antes de un segundo plato sencillo.
Si buscas más ideas para esos días de después de las fiestas, en nuestra guía para empezar y acabar las fiestas con el mismo peso tienes trucos para compensar los excesos navideños, y en nuestro repaso de remedios para la resaca después de las cenas de Navidad encontrarás más opciones si la noche se te fue de las manos. Y si todavía estás planeando el menú de Nochebuena, no dejes de consultar nuestra guía de cenas de Navidad en casa.









