En Nochebuena, cuando el pavo sale a la mesa recién sacado del horno y la familia lleva ya dos horas esperando, alguien siempre rompe el silencio con un chiste. No hay cena navideña completa sin ese momento. Y el pavo, que ha aguantado estoicamente ser el protagonista de la noche, al menos tiene el honor de inspirar algunos de los mejores chistes navideños de la historia.
Aquí va una colección de chistes del pavo de Navidad para tener preparados antes de que llegue la sobremesa. Algunos son cortos y fáciles de recordar después de dos copas de cava. Otros son más elaborados y vale la pena contarlos bien. Y si quieres más material de humor navideño para la noche, en el artículo de chistes de Navidad en familia encontrarás más ideas para la sobremesa.
El clásico: el borracho y el pavo
Este es el chiste que da nombre a este artículo, y tiene ya unos años encima pero sigue funcionando. Lo bueno de los chistes clásicos es eso: que funcionan siempre.
Una mujer tenía un pavo en el corral al que había alimentado todo el año para cocinarlo en Nochebuena. El problema es que ella tenía muchos escrúpulos y no era capaz de matarlo, así que contrató a un hombre para que se encargara del asunto.
Llega el día y el hombre se presenta muy seguro de sí mismo:
—Voy a matar al pavo usando la psicología animal. Lo emborracho primero y así no sufre. Déme usted una botella de vino para empezar el ritual.
La mujer le da la botella. El hombre se encierra en el corral con el pavo. Al rato sale un poco ebrio y pide otra botella:
—Para que vea que no la engaño.
Esta vez le da media botella al pavo y la otra mitad se la bebe él. Vuelve a encerrarse. Como no sale, la mujer se preocupa y entra al corral. Lo encuentra abrazado al pavo cantando villancicos. Ella le pregunta:
—Oiga, ¿va a matar al pavo?
Y el borracho, poniéndose firme, le responde:
—¡Que nadie se atreva a tocarle ni una pluma a mi colega!
Chistes cortos del pavo navideño
Para los que prefieren algo rápido y contundente en la sobremesa, aquí van algunos chistes cortos que se cuentan en diez segundos.
—¿Qué le dice el pavo a la Navidad?
—¡Me tienes frito!
—¿Por qué el pavo de Navidad nunca gana al ajedrez?
—Porque siempre pierde la cabeza antes de la partida.
—¿Qué hace el pavo el 25 de diciembre?
—Descansar. El trabajo ya lo hizo el día anterior.
—¿Qué le pide el pavo a Papá Noel?
—Que llegue el 6 de enero sin pasar por su casa.
—¿Por qué el pavo siempre tiene mala cara en Navidad?
—Porque sabe cómo termina la película.
—Doctor, mi pavo tiene fiebre.
—Normal, ¡lo tiene todo en el horno desde las dos de la tarde!
Chistes del pavo para niños
Si en la mesa hay niños, estos funcionan de maravilla. Son inocentes, fáciles de entender y tienen ese ritmo de pregunta-respuesta que les encanta a los más pequeños.
—¿Cómo se llama el pavo que no quiere que le coman en Navidad?
—Tú no te rías, que está en peligro de extinsión.
—¿Qué le dice un pavo a otro en diciembre?
—Oye, ¿tú también tienes esa sensación de que nos observan?
—¿Por qué el pavo no come turrón en Navidad?
—Porque él es el menú principal, no el postre.
—¿Qué hace un pavo cuando llueve?
—¡Se moja, como todos! Pero en diciembre, con más miedo.
Más chistes de la cena de Navidad
El pavo no es el único protagonista navideño. La cena de Nochebuena tiene muchos actores: el tío que no para de servir vino, la abuela que dice que el pavo está seco, el niño que pregunta cuándo llega Papá Noel cada diez minutos. Para ellos también hay chistes.
—Mamá, el pavo está muy seco.
—Él estará seco, pero tú llevas cuatro horas preguntándome qué hay de postre.
—¿Por qué en Navidad siempre se come pavo?
—Porque el reno de Papá Noel tiene sindicato.
—Este pavo está riqueísimo, ¿cómo lo has hecho?
—Con amor, con paciencia y con cuatro horas de horno. Sobre todo con cuatro horas de horno.
—¿Qué le dice la salsa al pavo?
—¡Tranquilo, que te doy cobertura!
Si te han gustado y quieres preparar una noche de humor navideño más completa, no te pierdas los chistes de los regalos de Papá Noel para tener material de sobra cuando llegue la sobremesa.
Por qué el pavo es el rey de la mesa navideña
El pavo llegó a Europa desde América en el siglo XVI y se fue asentando poco a poco como el plato estrella de las cenas navideñas, especialmente en España, Francia y el Reino Unido. Tiene sentido: es una pieza grande que da de comer a mucha gente, admite rellenos, salsas y guárniciones de todo tipo, y ocupa el centro de la mesa con esa prestancia que ningún otro plato tiene.
Claro que también ha protagonizado siglos de discusiones familiares sobre si está jugoso o seco, si el relleno tiene piñones o no y quién tiene que recoger la cocina después. Eso también forma parte de la tradición navideña, aunque nadie lo admite.
Preguntas frecuentes sobre chistes navideños
¿Cuáles son los mejores chistes para contar después de cenar en Nochebuena?
Los más cortos son los mejores después de cena: pregunta-respuesta de menos de dos líneas. Los largos funcionan mejor antes de que todo el mundo esté cansado, así que guárda el del borracho y el pavo para cuando la mesa esté todavía activa.
¿Hay chistes del pavo aptos para niños?
Sí. Los de pregunta-respuesta funcionan muy bien con niños de 5 años en adelante: los entienden, los recuerdan y los repiten sin parar durante tres días. No digas que no te avisamos.
¿Por qué los chistes de Navidad siempre hablan del pavo?
Porque el pavo es el gran protagonista de la cena, todos lo reconocen y su situación —estar cocinado y listo para ser comido justo el día en que todo el mundo celebra— tiene una carga humorística natural. Además, “pavo” en español coloquial también significa bobo o ingenuo, lo que añade otra capa al humor.
¿Cuál es el origen del chiste del borracho y el pavo?
Es un chiste de tradición oral española que lleva circulando al menos desde los años 80. Su estructura clásica —el personaje encargado de resolver un problema se convierte en parte del problema— lo hace inmortal. Hay versiones con ligeras variantes, pero el remate siempre es el mismo: el borracho defiende al pavo como si fuera su mejor amigo.









