Beso colectivo en Venecia: cómo se recibe el Año Nuevo

Saint Mark's Square in Venice on New Year's Eve at midnightthousands of people celebrating with confetti and sparklers und...

Imagina la plaza de San Marcos a las once y media del 31 de diciembre, con miles de personas apretadas bajo el campanario, copas de prosecco en la mano y el aire frío que sale en vaho cada vez que alguien se ríe. Cuando la última campanada anuncia el cambio de año, todo el mundo se vuelve hacia la persona que tiene al lado y se besan a la vez. Eso es el beso colectivo de Venecia, una de las formas más bonitas y locas de empezar el Año Nuevo en Europa.

La idea nació en 2007, cuando el Ayuntamiento de Venecia, la región del Véneto y un grupo de medios locales montaron un evento llamado Love para recibir el 2008 con un gesto distinto al típico botellón con confeti. La cita era a las diez de la noche en la plaza, con concierto, fuegos sobre la laguna y el famoso beso a medianoche. Funcionó tan bien que ha terminado siendo cita fija cada Nochevieja, y a estas alturas forma parte del imaginario navideño europeo, junto con las uvas españolas o los fuegos del Támesis.

La escena en la plaza de San Marcos

Lo primero que sorprende cuando llegas a San Marcos un 31 de diciembre es lo cerca que está la gente del agua. La plaza desemboca casi en la laguna, así que el escenario para el concierto se coloca con vistas a la basílica y a la columna del león alado, y los altavoces resuenan contra los pórticos. Sobre las once empieza la cuenta atrás en pantallas gigantes y el ambiente cambia: la gente deja de hablar, se aprieta hacia el centro y se busca con la mirada. Cuando suenan los doce campanazos del campanile, la plaza se queda muda durante medio segundo y luego estalla en abrazos.

Los fuegos artificiales no salen de la plaza, sino del bacino di San Marco, ese trozo de laguna que queda enfrente. Vistos desde el suelo parece que estallan justo encima del campanario y se reflejan en el canal con una nitidez que en otras ciudades es imposible porque hay edificios delante. Es una escena que vale el viaje aunque no tengas pareja, porque casi todo el mundo va con amigos y la sensación de comunidad pesa tanto como el beso en sí.

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Por qué Venecia montó este evento

La ciudad necesitaba reposicionarse como destino de fin de año más allá del Carnaval, y los organizadores de Love apostaron por un mensaje sencillo: amor, paz y un puñado de besos en la plaza más famosa del mundo. La fórmula encajó con el lugar. San Marcos lleva siglos siendo escenario de bodas, pedidas y reencuentros de novios, así que añadirle una cita anual de besos a medianoche fue casi natural.

Detrás del concepto hay también una pequeña dosis de marketing turístico. Los hoteles y restaurantes del centro histórico llenan en Nochevieja y la cifra de visitantes ronda las cien mil personas en una sola noche, según los datos del Ayuntamiento. Para una ciudad que vive del turismo y que sufre cuando llega el invierno bajo, aguantar diciembre con una plaza llena de parejas y grupos de amigos es oro puro.

El beso de medianoche viene de antiguo

Aunque el evento veneciano sea reciente, la costumbre de besarse al dar las doce hunde sus raíces en festivales paganos europeos. En las saturnales romanas y en las fiestas germánicas de invierno se acostumbraba a saludar el cambio de ciclo con un gesto de afecto que sirviera como augurio para el año siguiente. La idea era simple, casi mágica: con quien estés cuando empiece el año, así pasarás el resto. Si te besas, estarás acompañado. Si te quedas mirando la pantalla, te puede tocar otro año en la misma posición.

De ahí pasó al mundo anglosajón, donde el midnight kiss es prácticamente obligatorio en cualquier película navideña que se precie. Y de ahí volvió a Europa con esa pátina de Hollywood que tanto vende. Venecia lo cogió, lo convirtió en evento masivo y le añadió el toque romántico italiano de siempre.

Otros besos de Año Nuevo por el mundo

El de Venecia no es ni mucho menos el único. Otras ciudades han ido construyendo su propio ritual y cada uno tiene su gracia.

  • Times Square, Nueva York: la bola de cristal baja desde lo alto del One Times Square durante el último minuto del año, y al tocar el suelo a medianoche un millón de personas en la calle se besan a la vez frente a las cámaras de la NBC. Es la imagen del Año Nuevo en buena parte del mundo.
  • Edimburgo, Escocia: dentro del Hogmanay, las parejas se besan tras cantar el Auld Lang Syne en círculos de manos cruzadas, una costumbre que Robert Burns puso por escrito en 1788 y que sigue intacta.
  • Copacabana, Río de Janeiro: en el Réveillon hay tres millones de personas vestidas de blanco a la orilla del mar; el beso llega tras saltar siete olas para pedir deseos a la diosa Yemanyá.
  • Sídney, Australia: con doce horas de adelanto sobre Europa, los besos en el puerto frente al puente de la bahía abren oficialmente el año en la zona de Asia-Pacífico.
  • Berlín: la Puerta de Brandeburgo congrega a más de un millón de personas, con conciertos hasta el amanecer y una tradición germana muy concreta de brindar con champán antes del beso.

Cómo recibir el Año Nuevo 2027 con beso

Si te apetece sumarte a la moda y darle algo más de chispa al cambio de año, no necesitas un billete a Italia. La idea funciona igual en el salón de casa que en la plaza de San Marcos, con sus matices.

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Si decides viajar a Venecia

Reserva el alojamiento con varios meses de antelación, porque los hoteles dentro del centro histórico se llenan en septiembre. Para presupuestos ajustados, las mejores opciones están en Mestre, en tierra firme, con tren rápido al puente de la Libertà. El concierto en San Marcos suele empezar sobre las diez y la entrada a la plaza es libre, aunque conviene llegar antes de las nueve para coger sitio cerca del escenario. Lleva ropa de abrigo y una bufanda, porque el frío húmedo de la laguna entra por las costuras. Y olvida los tacones, vas a estar de pie tres horas sobre adoquines mojados.

Si te quedas en casa

Pon la tele con las campanadas de la Puerta del Sol, ten las uvas peladas y a la pareja al lado del sofá. Cuando el reloj acabe la última uva, brinda con cava y bésate antes de que el confeti caiga al suelo. No tiene mucho misterio, pero la cosa es que ese beso quede registrado mentalmente como el primer gesto del año. Si vas a salir luego con amigos, lo mismo: la regla no escrita es que la primera persona con la que estás al cruzar la medianoche marca el tono del año. Si quieres rematar la sobremesa con risas, tira de los chistes navideños de Papá Noel y los Reyes Magos mientras esperáis las campanadas.

Si vas sin pareja

Tampoco pasa nada. La tradición vale igual entre amigos, con un beso en la mejilla o en la frente, y en las plazas grandes lo normal es que mucha gente vaya por libre y se sume al ambiente. En San Marcos se ven tantos besos de pareja como abrazos masivos, y nadie te mira raro si tú también gritas buon anno a un desconocido.

El gesto que más perdura

Cada Nochevieja se viven mil cosas: las uvas en familia, los petardos del barrio, la cena con cuñados, la canción cursi de turno. Pero el momento que casi todos recordamos al año siguiente es ese instante muy corto justo después de las doce, cuando el ruido baja un segundo y miras a la persona que tienes al lado. Por eso la fórmula veneciana funciona tan bien. Trasladar ese segundo a una plaza con miles de personas haciendo lo mismo lo convierte en algo casi cinematográfico, y le da al cambio de año una capa emocional que con un brindis solo no se llega.

Si no te gustan las multitudes, busca tu propia versión doméstica con familia y amigos, y, ya puestos, deja preparado el calendario navideño con cosas como la lista de regalos estrella de los Reyes Magos que llega cinco días después. Y si te van las masas, prepárate para Venecia con tiempo: el concierto se sigue celebrando cada 31 de diciembre y la plaza vuelve a llenarse, pase lo que pase con el calendario.

Preguntas frecuentes

¿A qué hora es el beso colectivo en Venecia?

El beso oficial coincide con las doce campanadas del campanile de San Marcos, sobre las 00:00 del 1 de enero, hora local italiana. El concierto previo y la cuenta atrás empiezan sobre las 22:00.

¿Hay que pagar entrada para entrar en la plaza?

No. La plaza de San Marcos es de acceso libre durante la celebración, aunque hay un control de aforo cuando se llenan los accesos principales. Conviene llegar antes de las 21:00 para coger sitio cerca del escenario.

¿Por qué se besa la gente al dar las doce?

Por una superstición europea de origen pagano que dice que con quien estés en el cambio de año, así pasarás el resto. El beso es el gesto que sella esa compañía y promete suerte para los doce meses siguientes.

¿Hace mucho frío en Venecia el 31 de diciembre?

Sí, mucho. Las temperaturas suelen rondar entre 0 y 5 grados, con humedad alta de la laguna y posibilidad de niebla. Necesitas ropa térmica, gorro, guantes y calzado impermeable, sobre todo porque las acqua alta puntuales son frecuentes en esa época.

¿Funciona también si te quedas en casa?

Funciona igual. La tradición no es exclusiva de Venecia ni necesita una plaza llena: el momento clave son las doce campanadas. Da igual si estás en San Marcos o cenando con amigos en el salón. La regla es la misma.

¿Qué tradiciones encajan bien con el beso de medianoche?

Las uvas españolas, el cotillón, el brindis con cava o champán, los petardos en la calle y, si te van los gestos curiosos, dejar preparadas las bolas viejas de Navidad recicladas en lugar de tirarlas. Cada cultura mete su capa, pero el beso aparece en casi todas.

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