Chistes navideños para la sobremesa: Papá Noel, Reyes Magos y figuritas

Spanish family Christmas dinner table from above, candid moment with relatives laughing, half-eaten food, wine glasses, po...

Llega el segundo plato, el primo se ha tomado dos copas de más y alguien suelta aquello de «venga, contad un chiste». Ese momento de la sobremesa navideña es sagrado, y conviene tener munición preparada para no quedarse en blanco entre el turrón y el café. Aquí tienes una colección de chistes de Navidad que han pasado de generación en generación, mezclados con otros más recientes, para que tires de repertorio cuando toque.

Los hay para toda la familia, alguno un poco más subido de tono para cuando los niños ya están dormidos, y varios cortos de los que se cuentan rápido y arrancan la carcajada del cuñado. Si después de leerlos te entran ganas de seguir con bromas, échale un ojo a las inocentadas paso a paso para el 28 de diciembre, que es la fecha oficial del humor navideño en España.

Chistes cortos para arrancar la sobremesa

Estos son los de toda la vida, los que aguantan en cualquier mesa sin que nadie se ofenda. Perfectos para abrir fuego antes de pasar a los más largos.

De lógica figurera

—¿Sabes cómo se llaman los habitantes de Belén?
—Mmmmm… ¿belencianos?
—No. Figuritas.

Chistes navideños para la sobremesa: Papá Noel, Reyes Magos y figuritas 1
Chistes navideños para la sobremesa: Papá Noel, Reyes Magos y figuritas 3

Natural de Buenos Aires

Dos argentinos charlando en plenas Navidades, y uno le suelta al otro:
—Fíjate, che, qué humilde es Dios. Según las Escrituras, nació en Belén pudiendo haberlo hecho en Buenos Aires.

Las dos rubias y el pino

Dos rubias se van al bosque a buscar un pino para Navidad. Llevan dos horas dando vueltas y una le dice a la otra:
—Bueno, ya está bien. El próximo pino que veamos lo cogemos, ¡tenga o no tenga bolas de Navidad!

Los Reyes Magos generosos

Dos amigas charlan en plena Nochebuena.
—Oye, Manoli, ¿tú qué le pides a los Reyes Magos?
—Yo, diez mil. Como a todos.

El árbol que protesta

—¿Qué le dice un árbol de Navidad a otro?
—No te asustes, pero hay un señor mirándonos con un hacha.

El Wi-Fi de los Reyes

—Mamá, este año los Reyes me han traído lo que pedí, pero el Wi-Fi va fatal.
—Hijo, eso es porque pediste internet por carta y no por correo electrónico.

Chistes de Papá Noel y los renos

El señor de rojo da mucho juego. Reparte regalos, viaja por las chimeneas y tiene un trineo tirado por animales con cuernos. Material de sobra para reírse un rato.

El reno preguntón

—Papá Noel, ¿por qué siempre vamos por el aire?
—Porque si fuéramos por carretera ya nos habrían multado tres veces, Rudolph.

El despiste del 25

—¿Sabes por qué Papá Noel está tan feliz el día 25 por la mañana?
—Pues no, ¿por qué?
—Porque es el único día del año que no tiene que aguantar el villancico de «Mi burrito sabanero» en bucle.

La chimenea estrecha

Llega Papá Noel a una casa, mira la chimenea, mira la barriga y suspira.
—Lo dicho. El año que viene, dieta a partir de octubre.

El sueldo del elfo

Un elfo le pregunta a Papá Noel:
—Señor, ¿cuándo nos suben el sueldo?
—Cuando los niños dejen de pedir tantas cosas, hijo. O sea, nunca.

Chistes de Reyes Magos y el roscón

Si la noche del 24 pertenece a Papá Noel, la del 5 de enero es de Melchor, Gaspar y Baltasar. Y el roscón, con su haba y su rey escondido, suele dar pie a algún chiste que otro.

El haba ingrata

—Papá, ¿por qué tengo que pagar yo el roscón si me ha tocado el haba?
—Porque es la única tradición española donde encontrar algo escondido te sale caro.

El camello cansado

Le dice un camello a Melchor en la noche del 5 de enero:
—Jefe, después de la cabalgata, ¿podemos hacer una pausa para tomar algo caliente?
—Sí, hijo, pero rápido. Que tu primo de Belén lleva 2026 años quejándose por el frío y no quiero darle pie.

El paje despistado

—Majestad, hemos perdido la lista de regalos de los niños buenos.
—No pasa nada, dale a todos calcetines. Total, las madres siempre ganan.

Chistes navideños para la sobremesa: Papá Noel, Reyes Magos y figuritas 2
Chistes navideños para la sobremesa: Papá Noel, Reyes Magos y figuritas 4

Chistes de cuñado para después de las uvas

Llega el momento del año en que los cuñados toman protagonismo. Estos chistes son los que se cuentan cuando ya casi no queda turrón y el café lleva su chorrito de algo.

El cuñado economista

—Yo es que los Reyes Magos los veo muy mal montados a nivel logístico.
—¿Por?
—Reparten en una sola noche, sin tracking, sin franjas horarias y encima entran por la chimenea. En Amazon llevan años haciéndolo mejor.

El cuñado meteorólogo

—¿Tú sabes por qué Papá Noel viene del Polo Norte?
—Porque allí no hay vecinos que le denuncien por aterrizar el trineo en la azotea sin licencia.

El cuñado nutricionista

—¿Sabes cuántas calorías tiene un polvorón?
—No.
—Yo tampoco, por eso me he comido cuatro.

Un chiste largo para cuando ya hay confianza

Este es un clásico picante de los que se cuentan cuando los niños ya están viendo dibujos en otra habitación. Un cura, una muchacha y un confesionario. Lo de siempre.

El cura, la muchacha y el olor a alcohol

Una muchacha se va a confesar:
—Padre, vengo a confesarme, pero… —dice con cara de asco— ¡aquí huele a alcohol!

El cura, que tiene problemillas con la bebida y se ha estado bebiendo el vino de misa, contesta:
—Es tu imaginación, hija. Cuéntame tus pecados.

La joven dice:
—Padre, la otra noche, en Navidad, vino a visitarme Papá Noel. Lo vi tan cansado que me apené y me acosté con él. Oiga, será mi imaginación, pero sigo oliendo a alcohol.

—Continúa, hija, tus pecados son más importantes.

—Bueno, padre —dice la muchacha desconfiando—, Papá Noel venía con un ayudante, también muy cansado el pobre. Me apené y me acosté con él… Oiga, ¿pero ha estado bebiendo? Huele mucho a alcohol.

—No hagas caso, es tu imaginación. Sigue.

—Padre, como le venía diciendo, vi a los renos tan cansados que me apené y también me acosté con ellos y… ¡pero, padre, aquí huele a vino!

El cura, ya disgustado, le replica:
—Mira, hija, aquí hace rato que huele a otra cosa y no he dicho nada.

Trucos para contar bien un chiste navideño

Tener el repertorio es media batalla. La otra mitad es saber soltarlos sin que el chiste se desinfle a la mitad. Cuatro consejos rápidos para que la sobremesa funcione.

  • Lee al público antes de tirar el picante: si están los abuelos, los niños y la cuñada del Opus, el del cura y la muchacha lo guardas para otro año.
  • No anuncies el remate: nada hunde más rápido un chiste que decir «este es buenísimo, escuchad». Si lo es, ya lo verán solos.
  • Cuida los tiempos: una pausa de medio segundo antes del remate vale más que diez palabras adornando la historia.
  • Si nadie se ríe, no lo expliques: cambia de tema, sirve más vino y prueba con otro distinto. Explicar un chiste es la muerte del chiste.

Y si quieres ir un paso más allá del chiste y montar bromas en condiciones, el 28 de diciembre tienes barra libre con el Día de los Santos Inocentes. Hasta los ayuntamientos y organismos oficiales se apuntan a las inocentadas, así que tienes coartada para todo.

Preguntas frecuentes sobre chistes navideños

¿Qué chistes navideños son apropiados para niños?

Los de juego de palabras y los de Papá Noel funcionan siempre. El de los habitantes de Belén que se llaman «figuritas», el del árbol que ve al señor con el hacha o el del reno preguntando por las multas son perfectos para sacarles una risa sin que nadie se quede con la boca abierta.

¿Cuándo es buen momento para soltar los chistes en la cena?

El momento dorado llega entre el segundo plato y el postre. Antes están todos pendientes de servir y picar, después la siesta tira mucho. Si tienes un chiste largo, guárdalo para el café o las copas, cuando ya haya tiempo y silencio.

¿De dónde viene la tradición de contar chistes en Navidad?

En España la sobremesa larga es costumbre todo el año, pero en Navidad se alarga aún más por el tipo de comida y porque la familia está reunida. El chiste cumple la función de romper silencios, suavizar tensiones entre cuñados y mantener despierta a la mesa hasta que llega el café. No tiene fecha exacta de origen, es algo que se ha ido instalando solo.

¿Cómo se cuenta un chiste sin estropear el remate?

La regla básica es no adelantar nada. Cuenta el chiste como si tú no supieras el final, deja un par de segundos antes de soltar la frase clave y nunca te rías antes que el público. Si te ríes tú primero, hundes el chiste sin remedio.

¿Qué hago si el chiste no funciona?

Lo peor es insistir. Si nadie se ríe, cambia de tema con naturalidad, sirve algo de beber o pasa al siguiente chiste sin pedir disculpas. Explicar por qué tenía gracia solo lo empeora. Pasar página rápido es el truco que usan los humoristas profesionales en sus malas noches.

Scroll al inicio