El roscón de Reyes: historia, tradición y el secreto de la figurita

Hay pocas cosas que anuncien el final de las Navidades de forma tan clara como el roscón de Reyes. El 6 de enero, en miles de casas de España, la mesa del desayuno tiene ese aro esponjoso con nata o trufa, decorado con frutas confitadas, y en algún sitio de su interior hay algo que nadie ha visto todavía: la figurita o la haba. Encontrarla es, según a quién le toque, una suerte o un gasto.

Roscón de Reyes tradicional con fruta confitada
El roscón de Reyes: historia, tradición y el secreto de la figurita 2

El roscón de Reyes es uno de esos dulces que tienen más historia de lo que parece. No es simplemente un bollo de Navidad: es un postre con más de dos mil años de historia, cuyo origen se remonta a las Saturnalias romanas, y que ha sobrevivido a guerras, cambios de régimen, modas y, más recientemente, a una directiva del Parlamento Europeo que a punto estuvo de cambiar su ingrediente más famoso.

La directiva europea que casi prohibe la figurita

En diciembre de 2008, el Parlamento Europeo discutió una directiva que prohibía los productos alimenticios en los que hubiera que comer el alimento para alcanzar un juguete en su interior. La norma estaba pensada principalmente para evitar accidentes con huevos sorpresa y productos similares en los que el juguete y el alimento están mezclados de forma que podría resultar peligrosa para los niños más pequeños.

La noticia generó bastante revuelo en España, porque afectaba directamente al roscón de Reyes y a su figurita interior. Las pastelerías de toda España respiraron aliviadas cuando se aclaró el resultado final: la figurita del roscón no entra dentro de la definición de juguete que establece la directiva, según confirmaron fuentes parlamentarias. La figura de cerámica o plástico que se esconde en el roscón no está diseñada para ser jugada, sino para ser encontrada, y eso la excluye del ámbito de la norma.

A día de hoy, en 2026, la figurita del roscón sigue siendo legal, omnipresente y motivo de alegría o de cara al mismo tiempo, según a quién le toque.

La historia del roscón de Reyes: dos mil años de tradición

El antepasado más lejano del roscón de Reyes se encuentra en las Saturnalias romanas, las fiestas que se celebraban en diciembre en honor al dios Saturno. En esas fiestas se repartían tortas redondas de higos, dátiles y miel, y dentro de ellas se escondía un haba seca. El que encontraba el haba era proclamado rey por un día, con derecho a pedir lo que quisiera a los demás invitados.

La tradición fue adoptada y transformada por el cristianismo medieval, que la asoció a la fiesta de la Epifanía (el 6 de enero, día de los Reyes Magos). En Francia tomó el nombre de galette des rois y se sigue haciendo hoy con hojaldre. En España evolucionó hacia el bollo esponjoso que conocemos, con la fruta confitada que representa las joyas de la corona y el interior hueco que puede rellenarse de nata, trufa, crema o dejarse tal cual.

La figurita y el haba: ¿suerte o maldición?

El roscón de Reyes moderno esconde dos sorpresas: la figurita (normalmente una imagen pequeña de cerámica o plástico, que puede ser un rey mago, un animal, un objeto o cualquier cosa) y el haba seca. Las reglas son sencillas:

  • El que encuentra la figurita: se convierte en el rey o la reina del día. Puede llevar la corona de cartón que viene con el roscón. En muchas familias, también le toca pagar el roscón del año siguiente.
  • El que encuentra el haba: se dice que trae mala suerte o que debe pagar el roscón ese mismo año (según la tradición de cada familia o región). También es el que corona al que encontró la figurita.

Las variaciones son infinitas y dependen de cada familia. Hay casas donde el que encuentra la figurita solo paga si es mayor de edad. Hay otras donde el haba no existe y solo hay figurita. Y hay quien, por supuesto, ha escondido discretamente la figurita cerca de un trozo concreto para asegurarse de que le toca a quien quiere.

Roscón casero o de pastelería: ¿cuál es mejor?

En los últimos años se ha disparado el interés por hacer el roscón en casa. No es una receta complicada en cuanto a ingredientes, pero sí requiere tiempo: la masa necesita dos levados de varias horas cada uno para que la textura salga esponjosa. Si lo haces bien, el resultado es espectacular y tiene algo que los industriales no pueden replicar: el olor de la masa recién horneada en la cocina el 5 de enero por la noche.

Si vas a comprarlo en pastelería, las diferencias de calidad son notables. Un buen roscón tiene la masa húmeda y esponjosa, perfumada con agua de azahar, y las frutas confitadas son brillantes y jugosas, no pastosas. Uno malo tiene la textura de un brioche industrial y las frutas parecen de plástico. La corona de azúcar por encima es otro indicador: si está bien caramelizada, suele ser buena señal.

Para que los Reyes sean completos, no te pierdas también el resto de las tradiciones de la noche del 5 de enero: el momento en que los niños descubren quiénes son los Reyes Magos de verdad es una de las escenas familiares más cargadas de emoción. Y si buscas ideas para completar la celebración, aquí tienes una guía completa de todo lo que no puede faltar para despedir las fiestas.

Preguntas frecuentes sobre el roscón de Reyes

¿Cuándo se come el roscón de Reyes?

Tradicionalmente el día 6 de enero, el día de Reyes. En muchas casas se come en el desayuno o en la merienda de ese día, después de abrir los regalos. En algunas regiones y en muchas pastelerías el roscón empieza a venderse desde el día 2 o 3 de enero, y hay quien lo come antes del día 6, aunque los puristas de la tradición lo reservan para el día exacto.

¿Qué diferencia hay entre el roscón con relleno y sin relleno?

El roscón tradicional no lleva relleno: es la masa sola con la decoración de fruta confitada y azúcar. El relleno de nata, trufa, crema o mazapán es una variación moderna que se ha popularizado mucho en los últimos veinte años. Los puristas prefieren el roscón sin relleno, que deja que la masa y el agua de azahar sean los protagonistas. Pero en la práctica, la mayoría de las pastelerías venden más roscones rellenos que sin rellenar.

¿Cuánto dura el roscón de Reyes?

El roscón sin relleno dura dos o tres días a temperatura ambiente si se guarda bien envuelto. El roscón relleno de nata o crema hay que guardarlo en la nevera y consumirlo en el día o como mucho al día siguiente, porque el relleno se estropea más rápido. El roscón relleno de trufa aguanta un poco más. En cualquier caso, ningún roscón mejora con el tiempo: cuanto antes se coma, mejor.

¿Está permitida la figurita dentro del roscón por la normativa europea?

Sí. La directiva europea que en 2008 generó preocupación sobre este tema finalmente no afectó al roscón de Reyes. La figurita que se esconde en su interior no entra dentro de la definición de juguete que establece la normativa, por lo que su presencia es completamente legal. Las pastelerías españolas pueden seguir incluyéndola sin restricciones.

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