Presupuesto de Navidad: cómo repartirlo por partidas sin pasarte

En 2009 Deloitte publicó un estudio sobre hábitos de consumo navideño que dejaba un dato curioso: aquel año las familias españolas recortaron el gasto en Navidad casi un 20% respecto al año anterior, pero solo en decoración, comida y salidas. La partida de regalos, en cambio, subió. Con la crisis encima, el consumidor prefirió apretarse el cinturón en todo menos en lo que iba envuelto con lazo.

Esa costumbre no ha cambiado mucho con los años. Cuando el presupuesto familiar aprieta, casi todo el mundo recorta antes en el menú de Nochebuena o en las luces del balcón que en el regalo del sobrino. El problema es que, sin un reparto claro desde el principio, es fácil que la partida de regalos se coma el resto del presupuesto sin darte ni cuenta.

Por qué los regalos son lo último que se recorta

Tiene lógica emocional. La decoración se ve unos días y luego se guarda en una caja, la cena de Nochebuena dura unas horas, pero el regalo se queda en casa de quien lo recibe durante meses o años. Es la parte más visible del cariño que se pone en las fiestas, así que cuesta más recortar ahí que en cualquier otro sitio, aunque el bolsillo lo pida a gritos.

El riesgo de esa lógica es que, si no se fija un tope para regalos desde el principio, esa partida termina absorbiendo el dinero que estaba pensado para otra cosa, y enero llega con la tarjeta aún más tocada de lo previsto.

Un reparto práctico por partidas

Antes de abrir la cartera conviene fijar un total y repartirlo. Una regla sencilla que funciona en la mayoría de casas, y que se puede ajustar según el número de invitados o de personas a las que se regala, es esta:

  • Regalos, un 45-50% del total: es la partida más grande, así que conviene decidir de antemano cuánto se destina a cada persona antes de entrar en una tienda.
  • Comida y bebida, un 25-30%: incluye las cenas de Nochebuena y Nochevieja, la comida de Navidad y los aperitivos de los días intermedios.
  • Decoración, un 10-15%: luces, adornos del árbol, centro de mesa. Lo que se compra un año suele durar varias temporadas, así que el gasto real se diluye con el tiempo.
  • Salidas y ocio, el resto: cabalgatas, mercadillos, alguna cena fuera de casa. Es la partida más fácil de recortar sin que se note demasiado.

El truco no está tanto en el porcentaje exacto, que cada casa puede mover según sus prioridades, como en decidirlo antes de diciembre y no sobre la marcha, con el ticket de la tienda ya en la mano.

Cómo ajustar cada partida sin renunciar a nada importante

En regalos, fijar una lista cerrada de personas y un tope por cada una evita el efecto «ya que estoy aquí, le compro también esto». Para quien quiera exprimir el presupuesto de regalos al máximo, la guía para ahorrar en juguetes y regalos de Navidad repasa cuándo comprar y dónde encontrar los mejores precios sin esperar al último momento.

En comida, cocinar en casa en lugar de encargar bandejas ya preparadas suele ahorrar bastante, y comprar con unos días de margen evita pagar el sobreprecio de última hora. Los trucos para ahorrar en las compras de Navidad entran en detalle sobre qué productos suben más de precio en diciembre y cómo esquivarlo.

Y si el objetivo es recortar en varias partidas a la vez sin que las fiestas se noten más pobres, merece la pena repasar la guía completa con consejos para ahorrar en Navidad, con ideas que van desde la decoración hasta los regalos hechos a mano.

Lo que de verdad importa del reparto

El estudio de Deloitte de 2009 valía para retratar una época de crisis concreta, pero la lección de fondo sigue siendo válida hoy: sin un reparto claro, el presupuesto de Navidad se desborda casi siempre por la partida de regalos. Fijar un porcentaje para cada cosa antes de empezar a comprar es la diferencia entre unas fiestas tranquilas y una cuesta de enero que se alarga hasta febrero.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje del presupuesto de Navidad debería ir a regalos?

Como orientación, entre el 45% y el 50% del total suele funcionar bien en la mayoría de familias, aunque conviene ajustarlo según cuánta gente hay en la lista de regalos.

¿Por qué se recorta antes en comida o decoración que en regalos?

Porque el regalo se queda en casa de quien lo recibe durante mucho más tiempo que una cena o unas luces, y eso hace que cueste más recortar ahí aunque el presupuesto apriete.

¿Cuándo conviene fijar el presupuesto de Navidad?

Cuanto antes, idealmente en noviembre, antes de que empiecen las primeras compras. Decidir los topes con calma evita que las prisas de diciembre disparen el gasto sin control.

¿Cómo evito pasarme del presupuesto en las compras online?

Llevar una lista cerrada con el tope de cada regalo antes de abrir cualquier tienda online ayuda a no dejarse llevar por ofertas de última hora que no estaban previstas.

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