La tardecita del cinco de enero, en el patio del cole o en el salón de casa, alguien empieza a dar palmas y suelta el «tan, tan» de los Reyes Magos. A los pocos compases ya están todos los críos imitando el paso del camello, riendo cuando llega la pregunta del final y mirando al cielo a ver si encuentran la estrella. Es uno de esos villancicos cortitos que sirve para entretener a los más pequeños mientras esperan la cabalgata, y aunque parece simple, lleva décadas viajando de boca en boca por colegios, aulas y casas de toda España.
Letra de «Tan, tan», el villancico de los Reyes Magos
Esta es la letra que se ha cantado de toda la vida en España, con las tres estrofas tal cual se transmiten en los cancioneros tradicionales y en muchos colegios de Infantil y Primaria.
Tan, tan, van por el desierto. Tan, tan, Melchor y Gaspar. Tan, tan, les sigue un negrito al que todos llaman el rey Baltasar. Tan, tan, vieron una estrella. Tan, tan, la vieron brillar. Tan, tan, tan pura y tan bella que todos la siguen a ver dónde va. Tan, tan, se cansa el camello. Tan, tan, se cansa de andar. Tan, tan, que está cargadito de incienso y de mirra ¿para quién será?
Hay versiones que añaden una cuarta estrofa con la llegada al portal de Belén, pero la mayoría de familias se queda en estas tres, que son las que se cantan en los colegios y en las cabalgatas escolares. La gracia de la letra está en cómo cuenta la historia con muy pocas palabras, casi como un cuento susurrado al oído del niño que la escucha por primera vez.
Qué cuenta este villancico, paso a paso
El villancico recorre el viaje de los tres Reyes Magos desde sus tierras de origen hasta el portal de Belén, pero lo hace con una sencillez que engancha a los niños desde la primera estrofa. La primera escena nos presenta a los protagonistas en mitad del desierto, tres reyes a lomos de sus camellos buscando un destino que aún no conocen. La cancioncilla cita primero a Melchor y Gaspar y después a Baltasar, siguiendo el orden con el que figuran en muchos belenes y estampas tradicionales españolas.

En la segunda estrofa aparece la estrella, esa luz que les guía y que en la tradición cristiana representa la señal divina del nacimiento. La letra se detiene a describirla «pura y bella», y termina con un verso que invita a la imaginación, porque cualquiera que la vea se pregunta a dónde lleva. Esa es, en el fondo, la pregunta que mueve toda la historia de los Reyes Magos.
La tercera estrofa cambia el tono y se centra en el camello, cargado de incienso y mirra (el oro lo lleva otro de los reyes, según las pinturas clásicas). Aquí el villancico hace un guiño humorístico, porque el camello se cansa, normal después de tanta caminata. El cierre con la pregunta «¿para quién será?» deja la respuesta en el aire, perfecta para que los niños la rematen señalando al Niño Jesús del Belén o gritando el nombre que les apetezca.
El «tan, tan» y de dónde viene ese sonido
El comienzo de cada verso con «tan, tan» no es decorativo. En la tradición de los villancicos infantiles, esa onomatopeya imita el paso lento del camello atravesando la arena, pero también remite al sonido de las campanillas que llevan los animales en muchas estampas y en algunas cabalgatas reales. Cuando los niños lo cantan acompañándose con palmas, el ritmo recuerda al cascabeleo de un cortejo que se acerca poco a poco al portal.
Esa repetición tiene además un valor pedagógico claro, y por eso se canta tanto en aulas de Infantil. La estructura tan marcada ayuda a los más pequeños a memorizar la canción enseguida, porque solo tienen que aprender qué viene detrás de ese «tan, tan» inicial. Por eso es uno de los villancicos cortos preferidos por las profes para los festivales de Navidad de los más peques del cole.
Cuándo se canta y dónde se ha hecho un hueco
El momento estrella para «Tan, tan» llega en los días previos a la Noche de Reyes. Muchos colegios lo incluyen en sus festivales navideños de finales de diciembre, junto con villancicos clásicos como «Campana sobre campana» o «Los peces en el río». Es habitual escucharlo también en las cabalgatas de los pueblos pequeños, cuando los niños esperan en la plaza y alguien anima la espera con cancioncillas para no aburrirse mientras pasa el cortejo.
En casa toma protagonismo la tarde del 5 de enero, cuando los críos están subidos por las paredes esperando a Sus Majestades. Cantarlo mientras se prepara el bizcocho, los zapatos limpios para colocar bajo el árbol o el agua para los camellos calma esa ansiedad acumulada y forma parte del ritual familiar. También funciona muy bien en sobremesas con abuelos, primos y tíos, porque casi todo el mundo se sabe al menos el «tan, tan» inicial y se anima a cantar el resto a coro.

Cómo cantarlo con niños y sacarle partido
La melodía es muy simple, sin saltos difíciles, casi una cantinela que se aprende a la primera escucha. Si quieres montar una pequeña representación con los peques, la canción da mucho juego porque cada uno puede asumir un papel. Tres niños hacen de Reyes Magos con coronas de cartulina, otro lleva el peluche que toque hacer de camello y el resto marcan el ritmo con palmas o con cucharas de madera. Las profes de música suelen añadir panderetas, claves y maracas para enriquecer el acompañamiento.
Una variante divertida es ir cantando cada estrofa a una velocidad distinta, empezando lentos como el paso del camello cansado y acelerando cuando aparece la estrella, como si los reyes apretaran el paso al verla brillar. Otra opción es repartir las estrofas, los niños cantan los «tan, tan» y los adultos los versos largos, o al revés. Es la típica canción que admite cualquier juego que se te ocurra y que los críos disfrutan más cuanto más participan en el coro.
Una versión actualizada para los colegios de hoy
La letra original incluye el verso «les sigue un negrito al que todos llaman el rey Baltasar», una expresión que era habitual en los cancioneros del siglo XX y que hoy muchos padres y profesores prefieren cambiar al cantarla con los niños. La razón es sencilla, queremos que los pequeños entiendan que Baltasar es uno de los tres Reyes Magos sin que el verso ponga el foco en el color de su piel como rasgo distintivo del personaje.
La adaptación más extendida cambia esa línea por «Tan, tan, les sigue un tercero al que todos llaman el rey Baltasar» o «Tan, tan, llega tras los otros el rey llamado Baltasar». También se canta con «Tan, tan, viene un rey moreno al que todos llaman el rey Baltasar». Cualquiera de estas versiones encaja con la melodía sin que se note el cambio. Si lo cantas en un festival escolar de hoy, conviene comentar con los maestros qué versión usan en clase para que todos los niños suenen igual.
Otros villancicos de Reyes para acompañar
«Tan, tan» funciona muy bien encadenado con otros villancicos centrados en los Reyes Magos, sobre todo en festivales escolares o en celebraciones familiares de la noche del 5 de enero. Una buena pareja es Ya vienen los Reyes Magos, otro clásico cortito que recoge el momento en que llegan al portal y que se canta también con palmas y mucho gesto. Si en casa vais a montar el portal de Belén, esta canción acompaña perfectamente la colocación de las figuras de los reyes en su recorrido hacia el Niño.
Para extender la sesión, otros villancicos populares como «Hacia Belén va una burra» o «El tamborilero» mantienen el tono de viaje y peregrinación que comparte «Tan, tan». Si quieres enmarcarlo en una tarde de Navidad más completa, viene bien combinarlo con tradiciones de cuento como la leyenda del Ángel de los Niños, que sigue gustando a los más pequeños cuando ya están metidos en la magia de las fiestas. Y para los días previos en los que se monta el portal, no te pierdas el espectáculo del Belén de globos de Niebla, que demuestra que cada pueblo tiene su forma de poner el Belén en pie.
Preguntas frecuentes sobre «Tan, tan»
¿Cuál es la letra completa del villancico Tan, tan?
Las tres estrofas básicas son las que aparecen al principio de este artículo. Algunas versiones añaden una cuarta sobre la llegada al portal de Belén o repiten la primera para cerrar con el viaje de vuelta, pero lo habitual en colegios y casas españolas es cantar las tres principales que recogen el desierto, la estrella y el camello cansado.
¿Por qué dice «Tan, tan» todo el rato?
La onomatopeya «tan, tan» imita el paso lento del camello sobre la arena del desierto y, al mismo tiempo, recuerda al sonido de las campanillas que llevan los animales en muchas estampas tradicionales. Esa repetición da ritmo a la canción y ayuda a los niños más pequeños a memorizarla deprisa.
¿Es un villancico apto para Infantil y Primaria?
Sí, es uno de los villancicos cortos más usados en aulas de Infantil de tres a cinco años y en los primeros cursos de Primaria. Tiene una melodía sencilla, una letra repetitiva y se presta a acompañarlo con palmas, instrumentos básicos como panderetas o claves y pequeñas dramatizaciones con coronas y peluches.
¿Qué versión se canta hoy en los colegios?
Muchos colegios sustituyen el verso original «Tan, tan, les sigue un negrito» por adaptaciones como «Tan, tan, les sigue un tercero» o «Tan, tan, viene un rey moreno». Conviene preguntar al profesor de música qué letra usan en clase para que los niños canten todos la misma versión en festivales y representaciones.
¿Qué llevan los Reyes Magos en el villancico?
La canción menciona expresamente incienso y mirra cargados sobre el camello que va cansado de tanto andar. El oro, el tercer regalo clásico de los Reyes según los Evangelios, no aparece en la letra de Tan, tan, aunque la tradición lo asocia con el conjunto de presentes que llevan los reyes a Belén.
¿Cuándo es el mejor momento para cantarlo?
Funciona muy bien en festivales escolares de diciembre, en sobremesas familiares de Navidad y, sobre todo, durante la tarde y la noche del 5 de enero, cuando los niños esperan la llegada de los Reyes Magos. También acompaña la colocación del portal de Belén en casa, sobre todo cuando se mueven las figuras de los reyes hacia el Niño.









