El olor a carne recién horneada llenando la cocina mientras tú sigues en el sofá con los tuyos: eso es lo que consigue este rosbif con salsa de grosellas, un plato inglés de toda la vida que se prepara con horas de antelación y se sirve frío o templado, sin que tengas que estar pendiente del horno mientras llegan los invitados. Si esta Navidad quieres reservarte la cocina para lo justo y el resto del tiempo para la mesa, esta receta es de las que más se agradecen.
Ingredientes para 4 raciones
- 600 g de lomo bajo de ternera en una pieza
- 125 g de grosellas rojas (frescas o en conserva)
- 200 ml de caldo de carne o de cocido
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharada de vinagre balsámico
- 1 cucharadita de sal
- Pimienta negra recién molida
- 2 dientes de ajo
- 1 ramita de tomillo fresco (opcional)
Elaboración paso a paso
- Saca la carne de la nevera con al menos 30 minutos de antelación para que se atempere. Sal pímentala y frota con los dientes de ajo machacados.
- Precalienta el horno a 100 ºC. Dora el lomo por todos sus lados en una cazuela con el aceite bien caliente, hasta que quede sellado y dorado por fuera.
- Coloca la pieza en una bandeja de horno y métela a 100 ºC durante 10 minutos, luego sube la temperatura a 200 ºC y hornea entre 30 y 40 minutos, vigilando que no se pase de punto. Para un rosbif jugoso, retira cuando el centro alcance unos 55-60 ºC.
- Saca la carne del horno, cúbrela con papel de aluminio y déjala reposar 10 minutos antes de cortarla. El reposo es clave para que no pierda los jugos al cortarla.
- Mientras reposa la carne, prepara la salsa: cuece las grosellas en una sartén junto al azúcar, el vinagre balsámico y el caldo durante unos 10 minutos, a fuego medio, hasta que las grosellas se deshagan.
- Ajusta el punto de sal de la salsa y pásala por un colador fino (un chino) para que quede sin grumos ni pieles.
- Corta el rosbif en lonchas muy finas, con un cuchillo bien afilado, en sentido contrario a la fibra de la carne.
- Sirve el rosbif frío o ligeramente templado, con la salsa de grosellas caliente aparte para que cada comensal se sirva la cantidad que quiera.
Por qué este plato encaja tan bien en Navidad
El rosbif tiene una ventaja que pocos asados navideños pueden presumir, y es que mejora si se prepara el día antes. La carne fría se corta más fina y limpia, y la salsa de grosellas se conserva perfectamente en la nevera hasta el momento de calentarla. Si buscas otra opción de carne para la mesa de Nochebuena que también admite adelantarse, el solomillo con espuma de piñón sigue una lógica parecida. Y si prefieres servirlo como entrante en lugar de plato principal, el carpaccio de solomillo con parmesano aprovecha el mismo corte de otra manera.
Variaciones y trucos
Si no encuentras grosellas frescas, la versión en conserva funciona igual de bien para la salsa, solo tendrás que reducir algo el azúcar si vienen ya endulzadas. También puedes sustituir el vinagre balsámico por vinagre de vino tinto si buscas un punto menos dulce. Para quien prefiera una salsa distinta sobre el mismo corte de carne, esta salsa de champiñones y mostaza Dijon es otra opción que combina bien con el rosbif si un día quieres cambiar de acompañamiento.
Preguntas frecuentes sobre el rosbif con grosellas
¿Cuánto dura el rosbif en la nevera?
Bien tapado, aguanta perfectamente entre 2 y 3 días en la nevera, tanto la carne como la salsa por separado.
¿Puedo sustituir las grosellas por otra fruta?
Sí, arandanos rojos o incluso mermelada de frambuesa diluida con un poco de caldo dan un resultado muy parecido si no encuentras grosellas.
¿Cómo evito que la carne quede seca?
Vigila la temperatura interna con un termómetro de cocina y retira el lomo del horno en torno a los 55-60 ºC. El reposo posterior también ayuda a que no pierda jugos al cortarlo.
¿Con qué se acompaña el rosbif en la mesa de Navidad?
Queda muy bien con una ensalada fresca, como la ensalada de endibias con palmito, o con unas patatas asadas sencillas que no compitan con el sabor de la salsa.









