Entradas Etiquetadas con ‘Regalos’

01
oct
2011

Las cestas de Navidad

Escrito por Mariela en Productos navideños, Regalos

Las cestas y lotes con los que las empresas agasajan en Navidad son una de las mejores maneras de limar asperezas y de dar un pequeño empujón para terminar el año. Por ello, el contenido de las mismas es una elección que debe realizarse de manera muy cuidadosa. No debemos olvidar que una cesta puede dar a entender mucho más de lo que parece a simple vista. Si es demasiado abundante, el comentario en los pasillos será inevitable: “la empresa no hace más que derrochar”. Pero si, por el contrario, se queda escasa, el agravio comparativo con otras oficinas llegará enseguida, y los empleados se sentirán decepcionados.

¿Cómo escoger la mejor solución? Evidentemente, no debemos perder de vista lo que nos enseña la sabiduría popular, con gran acierto: “nunca llueve a gusto de todos”. Pero, para intentar que al menos sea del gusto de la mayoría, lo recomendable es que se trate de algo moderado, con algunos productos de calidad y otros más discretos.

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26
ago
2011

La leyenda del calcetín de Santa Claus

Escrito por Mariela en Adornos navideños, Cuentos navideños

La costumbre de colgar un calcetín para colocar los regalos del día de Navidad se encuentra muy extendida en el mundo anglosajón, y poco a poco va llegando a los países latinos. Se dice a los pequeños que los regalos que aparecen en ellos son los que provienen directamente de Santa Claus (o Papá Noel, dependiendo de la zona), mientras que los que se envuelven provienen del resto de la familia.

El origen de esta entrañable tradición proviene de una leyenda de la Edad Media. En ella se relata que un hombre, tras la muerte de su esposa, quedó tan enajenado que decidió regalar todo su dinero, hasta la última moneda. Tanto él como sus tres hijas quedaron sumidos en la pobreza. Malvivieron como podían, hasta que a las jóvenes les llegó el momento de casarse y encontraron tres pretendientes; sin embargo, el padre no tenía nada que ofrecer como dote, tal como era la costumbre en aquel tiempo, y por tanto la boda no podía celebrarse.

Esta situación llegó a oídos de Santa Claus, quien comprobó la aflicción que yacía en el corazón de las muchachas, que estaban sinceramente enamoradas. Así pues, durante el día de Navidad acudió a su chimenea y arrojó por ella tres monedas de oro. La suerte quiso que éstas rodaran hasta caer en los tres calcetines que colgaban al final; las jóvenes los habían colocado allí tras lavarlos, para que se secaran durante la noche. A la mañana siguiente despertaron y se encontraron con el inesperado regalo. Las monedas fueron suficientes para la dote, y por fin pudieron ser desposadas.

Hoy en día no es habitual que las casas tengan chimenea, por lo que los calcetines se cuelgan en cualquier otro sitio, generalmente cerca del árbol de Navidad o del lugar donde se entreguen los regalos. Aunque es normal encontrar muchos modelos de calcetines en las tiendas, todavía hay familias que acostumbran a tejer uno diferente para cada miembro, como se hacía décadas atrás.

17
ago
2011

¿Quién fue San Nicolás?

Escrito por Mariela en Cuentos navideños, General, Historia, Regalos

Papá Nöel, Santa Claus… son varios los nombres que esta figura tan importante para la Navidad tiene alrededor del mundo. Un simpático y regordete visitante que obsequia a pequeños y mayores con los regalos que tanto anhelan,  y que ponen el broche final al año. Aunque su iconografía actual es bastante moderna (procede de los dibujos del artista Thomas Nast en el periódico Harper´s Weekly, en 1863; no de la compañía Coca-Cola, como dice la leyenda urbana), la historia real del origen de esta tradición se remonta a muchos siglos atrás.

La persona que inspiró el surgimiento de Santa Claus fue Nicolás de Bari. Un obispo del siglo IV después de Cristo, que vivió en la zona que conforma la actual Turquía. En concreto ejerció su obispado en la ciudad de Myra, donde llegó después de la muerte de sus padres. Heredó de éstos numerosos bienes y dinero, pero su vocación y fe le movieron a repartirlos entre los necesitados. Pertrechado con muy pocos enseres llegó a Myra en busca de la autoridad religiosa de la región. La leyenda cuenta que el obispo acababa de morir, y el resto de sacerdotes estaba en ese momento reunido en el templo, intentando decidir quién de ellos sería su sucesor. Llegaron a un curioso acuerdo: el siguiente obispo sería el primero que entrara por la puerta. Como no podía ser de otro modo, éste fue Nicolás de Bari.

Durante toda su vida fue un activo represor de los cultos paganos. En su afán por evangelizar no sólo a su región, sino a las colindantes, realizó numerosos viajes, incluso siendo ya anciano. Además de predicar la palabra de Dios, llevaba consigo juguetes que repartía a los niños que encontraba, especialmente a los de familias pobres. Esta costumbre fue la que daría origen a nuestra actual tradición navideña.

Nicolás de Bari, tiempo después proclamado santo, murió el 6 de diciembre del año 340. Mucho más tarde,  en el siglo XII, ese día sería el elegido para la festividad de entrega de regalos de San Nicolás. Con el paso de los años, terminaría por trasladarse al 25 de diciembre.

03
ago
2011

Tradiciones navideñas: Baboushka

Escrito por Mariela en Navidades en el mundo, Regalos, reyes magos

La tradición de hacer regalos a los pequeños en Navidad esa una de las que más une a los pueblos a lo largo del mundo. Muchos son los personajes que visitan las casas con diferentes premios para quienes han sido buenos durante el año: ya hemos hablado de algunos menos conocidos, como el Apalpador o el Olentzero, en diferentes zonas de España. Hoy nos iremos mucho más lejos, nada menos que a Rusia, para conocer a otra protagonista de la entrega de regalos: Baboushka.

Por sorprendente que resulte, incluso las lejanas tierras rusas están conectadas con nuestras tradiciones. La leyenda dice que Baboushka era una anciana que vivía en su cabaña apaciblemente, hasta que cierto día recibió una extraña visita: tres sabios reyes que se encontraban de viaje buscando al hijo de Dios, que, según se decía, había nacido en un poblado llamado Belén. Puesto que todavía les quedaba un largo camino y el mal tiempo arreciaba, pidieron a la amable señora que les acogiera durante aquella noche. Baboushka accedió, y además les dio comida y bebida en abundancia, así como víveres para el resto del viaje.

En agradecimiento por su amabilidad, los reyes magos le ofrecieron acompañarles para conocer al prodigioso niño. La mujer, sin embargo, adujo que tenía que arreglar y limpiar primero su casa, y después les alcanzaría. Una vez terminó su tarea, partió efectivamente en busca de sus huéspedes, pero éstos ya se encontraban muy lejos y no consiguió encontrarles, pese a que lo intentó durante muchos meses.

Baboushka había salido de viaje con un cesto lleno de juguetes para regalárselos al hijo de Dios. Cuando por fin tuvo que dar media vuelta para regresar a su hogar, decidió que pasaría por las casas que encontrara  y regalaría uno de esos juguetes a cada niño que viviera en ellas. Así fue cómo surgió la tradición que ha perdurado durante incontables siglos: la noche de Navidad, los pequeños duermen ilusionados esperando encontrar, cuando despierten, el presente dejado por la amable anciana.